Ritos del desacuerdo…

Ritos del desacuerdo…

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag “¡Los temores presentes son menos horribles que los que inspira la imaginación!”. William Shakespeare: “La tragedia de Macbeth”, Acto Primero: Escena III. Algunos autores definen la democracia como aquel régimen que traduce en la práctica la realidad de edificar posibilidades para convivir en condiciones de profundos y persistentes desacuerdos. De ser esto así, el tipo de régimen político venezolano que padecemos ¿sufrimos? sería el de una democracia casi perfecta, dado los niveles de desacuerdos presentes, no solo entre factores opuestos, sino hacia el interior de cada uno de los grupos de actores en pugna. Sin embargo, tal definición es, digamos, “matizada” por otros que opinan que en presencia de aspectos que buscan definir o revisar el contrato social que sustenta las relaciones entre Estado y Sociedad o bien, cuando circunstancias específicamente delicadas se hacen presentes, los acuerdos emergen como consustanciales, necesarios e indispensables a los esfuerzos destinados a garantizar la paz y la convivencia. Es decir, estamos en presencia de un dinámico y delicado equilibrio entre los desacuerdos y los acuerdos como componentes siempre presentes en las relaciones que se suceden entre Estado y Sociedad y entre los componentes integrantes de cada uno de estas grandes dimensiones de actores. De suyo se afirma, que en la medida en que el acuerdo tenga mayores posibilidades de ocurrencia legítima (es decir no manipulado u obtenido por medios extraños al acuerdo mismo) o bien, los desacuerdos estén presentes como característica rutinaria y normal de los procesos y la diatriba políticos, estaríamos frente a un tipo de régimen político más abierto, más democrático; entendiendo que el “diálogo” político y...
Marianne Kohn Beker: La dignidad

Marianne Kohn Beker: La dignidad

Por NELSON RIVERA / El Nacional, Papel Literario – 6-8-2017 Fue filósofa, investigadora y profesora universitaria, activista de amplio espectro, editora y creadora del Espacio Anna Frank. Pensadora y persona excepcional: la venezolana Marianne Kohn Beker (1932-2017) falleció el pasado 5 de julio Hay en el mundo personas que saben algo. No basta con decir que son pocas: son excepcionales. Eso que saben es un modo de hacer silencio. De observar con generosidad a las personas que tienen a su alrededor. De no aventurar palabras en vano. Personas que huyen de las generalizaciones. Que practican a diario ese milagro de la condición humana que es la particularización, ajenos a las frases hechas. Personas inclinadas a la comprensión sensible de cuanto les rodea. Personas para las que el mundo lo es de personas. Seres tocados por la dignidad como Marianne Kohn Beker. La conocí en noviembre de 1995. Solo después de cuatro llamadas telefónicas aceptó conversar para este Papel Literario. Dos días después, Vasco Szinetar y yo fuimos a entrevistarla. Unas semanas antes había aparecido en español la biografía de Hannah Arendt que escribió Elizabeth Young-Bruehl. Luego de los trámites del recibimiento, finalmente se sentó frente a nosotros. Entonces vi esa luz que irradiaba, que podía suspenderlo todo a su alrededor. La suavidad de su sonrisa parecía decir: muchas cosas en el mundo podrían haber quedado atrás. Salvo un par de llamadas posteriores a la publicación de la entrevista, no volvimos a encontrarnos hasta el 2004. A comienzos de ese año comencé a leer y a publicar sucesivos comentarios de libros sobre el Holocausto. En octubre o noviembre, Paulina Gamus...
Invitación absurda…

Invitación absurda…

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag Hoy nos invitan a matarnos entre sí, hoy se aúpa la esperanza de que hermanos nos reventemos la vida y nos dicen que es una fiesta que será eterna y en donde la mesa estará servida de miseria y las botellas estarán repletas de sangre fraterna “Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: ‘¡No mueras, te amo tanto!’ Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo”. César Vallejo: “Masa” (fragmento), en: España, aparta de mi este cáliz, (1937). Es… como un repique sordo de difuntos, como el encuentro de una alternativa ciega con muros de metal chorreados de óxidos de sangre. Resuena… como invitación a cónclaves de sal para hacer perdurar las noches. Parecen… potros de pinturas blancas, tanquetas cabalgadas por macacos verdes que invitan a una fiesta de lutos que se hará una cuadra más allá y en la cual todos los de la calle tenemos un lugar reservado. El convite es para matarnos de a miles; para sepultarnos las voces en papeletas amarillentas dobladas en cuatro con nombres perforados de balas doradas; para morirnos de tiempo perdido, y resistir la sombra de unos que se quieren poderosos para siempre y desean la eternidad prestada al lado de un palacio de colores mustios. ¡Cuántos! ¡Cuántos en todos lados nos han invitado a estas muertes! En frente, al lado de un antes en el que perecen los ahora y se suicidan los futuros. Pero, siempre se pretenden inánimes a los otros, a la carne joven que no retorna del barracón podrido donde una rata devora un ojo...
De justos y valientes

De justos y valientes

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag La mayor valentía que puede conquistar un ciudadano libre es convertirse en un ser justo “- Señor Vargas, el mundo es de los valientes. – No, el mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no el valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia.” Diálogo entre Pedro Carujo y José María Vargas, Al Carujo ponerle bajo arresto domiciliario cuando estalla la Revolución de las Reformas (8 de junio de 1835). No escuché el video, no quise en realidad, solo vi las imágenes; y ello porque quizás ya conocía, o me imaginaba, el contenido del intercambio verbal entre los dos hombres. Uno trajeado de civil, desarmado, sin escoltas, directo, inquirente, poseso de su derecho, en la sede de la institución que representa, titular de un Poder Público plural y político, electo por la voluntad popular; otro, uniformado, armado, rodeado de personal equipado, registrando en video la situación, asistido de ese poder que otorga al parecer un uniforme militar, por tanto: valiente, seguro, en la sede de la institución que está llamado a resguardar en nombre del pueblo que la eligió, titular de un grado militar otorgado por la República como miembro de la Fuerza Armada Nacional: apolítica, subordinada al poder civil, profesional y disciplinada. ¿El motivo y razón del intercambio? Poco importa. Importa que el presidente de la Asamblea Nacional de una República, la cabeza de un Poder Público de un país acude a una oficina ubicada dentro del espacio en donde funciona ese Poder Público a solicitar información, o explicaciones, cualquiera que ella sea; y...
¿Guerreros vs ciudadanos?

¿Guerreros vs ciudadanos?

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag No hay bajas de primera y de segunda, no hay muerte temprana que merezca se aplauda, no existe el homicida bueno, no puede caber la violencia fratricida, no hay cráneos que merezcan el chasquido de una bala que los atraviesen ¡Porque no existen vacíos embajador! “…quien es causa de que otro se haga poderoso, se arruina a sí mismo…”. Nicolás Maquiavelo, en: “El príncipe”. Los hemos visto a través de los días largos, con brazos extendidos más allá de la esperanza o del anhelo que domina los empeños. Antes, pieles derrotadas cubrían los torsos secos y ausentes, los surcos que dejaba la humedad del dolor en el recuerdo; inhábil la sonrisa paralizada por la secreción de la victoria en el recuerdo del dolor que acuña el naufragio; la mirada puesta en el hogar lejano a la dama o al caballero que aguarda la noticia, esa que lleva el fruto de la carrera para avistar la sorpresa anónima. Hoy, en un hoy largo… que inició desde el génesis del Dios no complaciente la piel es de cables de oro, de ecos siempre invisibles, de tanques blancos o de cualquier tono daltónico que confunde la memoria; los unos con vidrios traídos desde lejos, de colores también, pero con ideogramas traducidos a un inglés sin instrucciones y en donde se ordena la lógica de uso de un terror recurrente. Verdes negros, colchas contemporáneas que protegen rodillas, codos, cabezas, memorias, recuerdos, conciencias y olvidos; artículos que evitan el espejo al volver la mirada, ya en casa, ya en el reposo, ya solos con cada quien en el bolsillo que guarda...
El tesoro perdido

El tesoro perdido

Alejandro Oropeza oropezag@gmail.com “Los unicornios y las hadas parecen poseer más realidad que el tesoro perdido de las revoluciones”. Hannah Arendt, en “La brecha entre el pasado y el futuro”, 1961. Entregamos la libertad, que se ejerce finalmente en los espacios de lo público, no viendo los acontecimientos desde la televisión en nuestras casas; debemos opinar, confrontar ideas, conversar, entendernos como pueblo, sabernos como sociedad, y dialogar (palabra y acción que debemos rescatar de su marasmo). Insistentemente escuchamos en nuestra vapuleada Tierra de Gracia el lamento por la pérdida irremisible de oportunidades, que dejamos ir el autobús del destino que pasó veloz por alguna parada de la historia en alguna calle del universo posible; jamás tendremos de vuelta la posibilidad desechada por unos y la culpa de otros, deploramos. El punto es que siempre acude, como es lógico suponer, una vez tras otra, una nueva oportunidad, mejor que la previa y el cataclismo del destino no logrado nos vuelve a atormentar como sociedad. Casi siempre, por no decir siempre, se asocia la pérdida de ese dorado destino con los ingentes recursos que, producto de la renta petrolera, nos han servido de piso para esas posibilidades perdidas. Oímos que en un determinado periodo de tiempo la cantidad de recursos recibidos por aquella vía no se igualan a la totalidad de los percibidos con anterioridad, que con ellos pudimos haber hecho, construido, edificado, señalado rumbos triunfantes, refaccionado a la sociedad, al Estado, al gobierno (en oportunidades hasta generar un hombre nuevo), reconstituir a los unos pero también a los otros. En fin, la oportunidad perdida se lleva al limbo deseos, esperanzas...