Recuerdos de Jara… a propósito de Wuilly Arteaga

Recuerdos de Jara… a propósito de Wuilly Arteaga

Alejandro Oropeza G. TalCualDigital.com / Columna: El Poder y la Libertad “Queremos tantas cosas como sea posible al precio más bajo posible, y eso nos deja indefensos ante la aparición de nuevos Robespierres o Hitlers”. Joost de Vries, en: “La república”, 2017. No le he conocido personalmente, tampoco escuchado su notas lanzadas a los aires para acompañar al humo represor en calles y avenidas de Caracas. Lo he visto en videos, lloroso, con su instrumento destrozado por una funcionaria de la honorable Guardia Nacional, para luego apreciar una solidaridad nacional e internacional que puso en sus manos varios violines que sustituyesen aquel destruido valientemente por la aguerrida integrante de nuestra Fuerza Armada. Siguió dando su batalla solitaria, aupando y gritando al mundo el contenido rebelde de su libertad, su concepción del mundo, su canto que no transigía, su posición ante la vida, envuelto en los gases que tiñen de monstruosidad beligerante el ejercicio de la virtud cívica de buena parte de los venezolanos de nuestros días. Hasta que esa inocencia clamando derechos, como tantas otras, molestó, se convirtió en estorbo para la violencia oficial, para la inteligencia vestida de verdes y fue detenido, aislado, se afirma que torturado y luego de pretender quebrar su voluntad le soltaron, no lo dejaron en libertad porque creo que nunca la perdió. Soltado, así como cuando un bravo e irracional toro abandona al torero luego de batuquearlo a voluntad y zarandearlo como un guiñapo. El suyo es un ejemplo entre muchos. No pocos son los venezolanos que han padecido y padecen la irracionalidad de un régimen aferrándose a cualquier precio al poder, al...
Entre la oposición y la resistencia

Entre la oposición y la resistencia

Alejandro Oropeza G. TalCualDigital.com / Columna: El Poder y la Libertad “…el carácter político de la libertad individual entendida como responsabilidad es la idea de que mayor libertad siempre significa también mayor responsabilidad”. Vanessa Lemm, en: “Nietzsche y el pensamiento político contemporáneo”, 2013. Si alguna formulación de la teoría política es pertinente por su contenido práctico, es aquella que hace Hannah Arendt en su obra “La condición humana”, al identificar dos esferas en la acción humana: la privada y la pública. En la segunda se sucede lo político, por lo tanto allí ocurren todo el conjunto de interacciones que se dan entre los ciudadanos con miras a alcanzar acuerdos que suponen un beneficio común, un bien común; y uno de los mecanismos por medio del cual es posible argumentar, expresar, debatir, contradecir, oponerse a otros para aquellos fines es el discurso. Por lo que este discurso debe ser de libre expresión por parte de todos y cada uno de los que participan en la esfera de lo público, de lo político.  Nuestra filósofa alemana a lo largo de su basta obra argumenta que el poder, en una muy particular concepción, emerge precisamente en el ámbito de lo público por cuanto supone el alcance de acuerdos entre los individuos-ciudadanos que basan y legitiman el ejercicio del poder, en tanto y en cuanto éste necesariamente tiene que surgir, para que sea legítimo, de aquellos acuerdos. Y de ahí a verificar que la sucesiva renovación de aquellos acuerdos, sus actualizaciones, su evolución deben ser igualmente acordados, no existe sino un paso en el pensamiento. En los últimos días ha llamado poderosamente la...
Tres patas… y una cuarta

Tres patas… y una cuarta

Alejandro Oropeza G. TalCualDigital.com – Columna: El Poder y la Libertad “La resistencia permanente al Estado que al mismo tiempo limita y asegura la forma democrática, se vuelve un medio de mantención de la democracia en la medida en que es la forma estatal la que disuelve la democracia. Sólo a través del Estado está el pueblo constituido como pueblo; sólo resistiendo al Estado el pueblo sigue siendo pueblo”. Wendy, Brown. 2000. “Nietzsche for Politics.   Identificamos tres patas, entre otras, que sostienen el equilibrio de un Estado en funciones, es decir, cumpliendo los fines y objetivos que debe satisfacer para serlo en tanto tal. Quizás una cuarta acude a dar basamento a la acción política de este actor. En este sentido, se aprecia más allá de una concepción contractualista que justifique o explique la aparición y permanencia del Estado, a este como actor que se confronta con otro actor; se confronta no se opone, el cual es la sociedad de la cual emerge y que legitima su organización y valida la representatividad de los órganos del los cuales se vale para ejercer sus funciones. Decimos se confronta, porque entre ambos actores Estado-Sociedad debe establecerse un dinámico, en oportunidades precario equilibrio, pero equilibrio finalmente, por medio del cual el Estado pretende cumplir sus atributos legalmente establecidos y por otra parte, la sociedad persigue limitar tales atributos y, más aun, el instrumental decisorio e interventor del cual el Estado se sirve para cumplir sus fines. Es un tira y afloja, una balanza que va y viene y que jamás, al menos en sistemas democráticos, será inmóvil o constante. Esta reflexión...
Ritos del desacuerdo…

Ritos del desacuerdo…

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag “¡Los temores presentes son menos horribles que los que inspira la imaginación!”. William Shakespeare: “La tragedia de Macbeth”, Acto Primero: Escena III. Algunos autores definen la democracia como aquel régimen que traduce en la práctica la realidad de edificar posibilidades para convivir en condiciones de profundos y persistentes desacuerdos. De ser esto así, el tipo de régimen político venezolano que padecemos ¿sufrimos? sería el de una democracia casi perfecta, dado los niveles de desacuerdos presentes, no solo entre factores opuestos, sino hacia el interior de cada uno de los grupos de actores en pugna. Sin embargo, tal definición es, digamos, “matizada” por otros que opinan que en presencia de aspectos que buscan definir o revisar el contrato social que sustenta las relaciones entre Estado y Sociedad o bien, cuando circunstancias específicamente delicadas se hacen presentes, los acuerdos emergen como consustanciales, necesarios e indispensables a los esfuerzos destinados a garantizar la paz y la convivencia. Es decir, estamos en presencia de un dinámico y delicado equilibrio entre los desacuerdos y los acuerdos como componentes siempre presentes en las relaciones que se suceden entre Estado y Sociedad y entre los componentes integrantes de cada uno de estas grandes dimensiones de actores. De suyo se afirma, que en la medida en que el acuerdo tenga mayores posibilidades de ocurrencia legítima (es decir no manipulado u obtenido por medios extraños al acuerdo mismo) o bien, los desacuerdos estén presentes como característica rutinaria y normal de los procesos y la diatriba políticos, estaríamos frente a un tipo de régimen político más abierto, más democrático; entendiendo que el “diálogo” político y...
Invitación absurda…

Invitación absurda…

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag Hoy nos invitan a matarnos entre sí, hoy se aúpa la esperanza de que hermanos nos reventemos la vida y nos dicen que es una fiesta que será eterna y en donde la mesa estará servida de miseria y las botellas estarán repletas de sangre fraterna “Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: ‘¡No mueras, te amo tanto!’ Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo”. César Vallejo: “Masa” (fragmento), en: España, aparta de mi este cáliz, (1937). Es… como un repique sordo de difuntos, como el encuentro de una alternativa ciega con muros de metal chorreados de óxidos de sangre. Resuena… como invitación a cónclaves de sal para hacer perdurar las noches. Parecen… potros de pinturas blancas, tanquetas cabalgadas por macacos verdes que invitan a una fiesta de lutos que se hará una cuadra más allá y en la cual todos los de la calle tenemos un lugar reservado. El convite es para matarnos de a miles; para sepultarnos las voces en papeletas amarillentas dobladas en cuatro con nombres perforados de balas doradas; para morirnos de tiempo perdido, y resistir la sombra de unos que se quieren poderosos para siempre y desean la eternidad prestada al lado de un palacio de colores mustios. ¡Cuántos! ¡Cuántos en todos lados nos han invitado a estas muertes! En frente, al lado de un antes en el que perecen los ahora y se suicidan los futuros. Pero, siempre se pretenden inánimes a los otros, a la carne joven que no retorna del barracón podrido donde una rata devora un ojo...
De justos y valientes

De justos y valientes

ALEJANDRO OROPEZA G. @oropezag La mayor valentía que puede conquistar un ciudadano libre es convertirse en un ser justo “- Señor Vargas, el mundo es de los valientes. – No, el mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no el valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia.” Diálogo entre Pedro Carujo y José María Vargas, Al Carujo ponerle bajo arresto domiciliario cuando estalla la Revolución de las Reformas (8 de junio de 1835). No escuché el video, no quise en realidad, solo vi las imágenes; y ello porque quizás ya conocía, o me imaginaba, el contenido del intercambio verbal entre los dos hombres. Uno trajeado de civil, desarmado, sin escoltas, directo, inquirente, poseso de su derecho, en la sede de la institución que representa, titular de un Poder Público plural y político, electo por la voluntad popular; otro, uniformado, armado, rodeado de personal equipado, registrando en video la situación, asistido de ese poder que otorga al parecer un uniforme militar, por tanto: valiente, seguro, en la sede de la institución que está llamado a resguardar en nombre del pueblo que la eligió, titular de un grado militar otorgado por la República como miembro de la Fuerza Armada Nacional: apolítica, subordinada al poder civil, profesional y disciplinada. ¿El motivo y razón del intercambio? Poco importa. Importa que el presidente de la Asamblea Nacional de una República, la cabeza de un Poder Público de un país acude a una oficina ubicada dentro del espacio en donde funciona ese Poder Público a solicitar información, o explicaciones, cualquiera que ella sea; y...