Pánico en el retén La Planta por la muerte de 10 presos
Sandra Guerrero y Thábata Molina
Los tiros alertaron a las mujeres que hacían cola y no habían logrado entrar al penal. El pánico se apoderó de ellas ante la presunción de que sus familiares hubiesen sido víctimas de la violencia carcelaria. Algunas lloraban y gritaban, presas de crisis de nervios. Otras corrían de un lado a otro con las bolsas de ropa y comida que lleva para los reos.
Ante la incertidumbre de no saber qué pasaba dentro de La Planta, las mujeres golpearon fuertemente con sus puños la puerta de metal por donde entra la visita. Querían que la directora, Eglée Ascanio, hablara con ellas.
En protesta colocaron barricadas de basura en la avenida Páez y pedían la presencia de algún representante de la Fiscalía y de Humberto Prado, director general del Observatorio Venezolano de Prisiones.
A medida que pasaban los minutos los ánimos se caldeaban y algunas visitantes señalaban a la Guardia Nacional como responsable de lo que ocurría en el retén. Acusaron a los militares que estaban en la garita y detrás del muro del penal de haberle disparado a la población penal.
Las comisiones del Cicpc que llegaron a La Planta consiguieron balas y conchas de FAL en la calle. Desde el Museo Histórico Militar, ubicado en Villa Zoila, frente al retén, salieron guardias nacionales con equipos antimotín; luego llegó la brigada especial penitenciaria del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia. Un grupo de uniformados formó una barrera para impedir el paso a la puerta de La Planta. Fue luego del mediodía cuando el tránsito en la zona volvió a fluir normalmente en ambos sentidos.
En medio del fuego. A la hora en que ocurrió el intercambio de disparos aproximadamente 20 visitantes habían entrado.
Una de ellas relató que apenas llegó se desató la refriega y no le quedó otra alternativa que refugiarse en la Pastoral (iglesia de los evangélicos). Reclusos que no tenían que ver con las rencillas entre los grupos que se enfrentaban también se metieron al templo.
Una señora dijo que los presos de los pabellones 2 y 3 están juntos, y que el tiroteo ocurrió entre ellos y los del pabellón 1.Las mujeres que habían entrado a La Planta pudieron salir a la calle a las 10:10 custodiadas por los militares.
Una contó que cuando se produjo el enfrentamiento “salieron pistolas de todas partes”.
Las testigos del tiroteo fueron rodeadas por las que estaban afuera del retén, que nerviosas preguntaban por sus familiares. “Tu hijo está bien”, le señaló una señora a otra más joven con la que se abrazó.
No hubo una información oficial sobre el motivo del enfrentamiento, pero una de las mujeres que logró entrar a la visita refirió que la situación comenzó cuando a un recluso se le escapó un tiro del arma de fuego y de inmediato hubo una respuesta colectiva.
La madre de un preso acusó a la Guardia Nacional de lo que ocurría. “Son ellos los que introducen las armas de fuego al penal.” Los presos que pertenecen a la iglesia evangélica llevaron hasta la entrada del recinto los cadáveres de sus compañeros, envueltos en sábanas para que se los llevara la furgoneta de la morgue, pero antes los cuerpos fueron revisados por los funcionarios de las divisiones contra Homicidios e Inspecciones Técnicas del Cicpc. La comisión tuvo dificultad para llegar al área donde hubo el enfrentamiento, pues aún los presos estaban alterados.
Hasta horas de la noche los familiares de los internos se mantenían a las puertas del penal a la espera de noticias, pues se manejaba la versión de que había más heridos y fallecidos. Además intentaban impedir traslados.
No hubo granadas. Consuelo Cerrada, directora de Servicios Penitenciarios de Relaciones Interiores y Justicia, llegó a La Planta e informó que la “situación estaba controlada” y que durante el tiroteo no hubo estallido de granadas. Dijo que tienen un plan de desarme que debe ser compartido por las autoridades y familiares, y que no se puede pretender que el problema carcelario se resuelva de un día para otro. Además habló del plan de humanización.
Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, dijo que pedirá la designación de un fiscal nacional, además del 22º, Leonardo Bolívar, para que lo ocurrido en La Planta no quede impune. También denunciará el caso ante la Relatoría de Personas detenidas en las Américas, a fin de que solicite información al Estado venezolano sobre este hecho.
El OVP elabora un informe que será enviado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Dijo que esta situación demuestra un fracaso de la Política de Humanización Penitenciaria. “Por eso deben revisar estos programas”.
Carlos Nieto, coordinador de Una Ventana a la Libertad, atribuyó lo ocurrido en La Planta a la falta de políticas penitenciarias y “al fracaso de la humanización penitenciaria”.
Nieto pidió al Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia que se ocupe de solucionar el grave problema carcelario, además de investigar las razones por las cuales hay armas de fuego en ese penal.
Los heridos son: Luis Villarroel, Andrés Flores, Leonardo Cordero, Juan Chirinos, René Rojas, Carlos Brito, Kevin Sierra, Ronald Infante, Gabriel Díaz, Rubén Suárez.













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