La gran componenda criminal: El reparto de Venezuela entre cúpulas militares y “revolucionarias”

La gran componenda criminal: El reparto de Venezuela entre cúpulas militares y “revolucionarias”

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com Si en los ’60 se nos hubiese dicho a quienes militábamos en la izquierda que nuestra prédica serviría décadas más tarde para encumbrar una dictadura militar, habríamos reaccionado indignados. En esos años la izquierda asumía posturas insurreccionales en distintos países de América Latina, enfrentada violentamente a quienes eran percibidos como el “brazo armado de la opresión”. Los militares eran visto como autores de la represión, tortura y muerte de decenas de jóvenes -en su mayoría, universitarios- insuflados de una fe ciega en su misión “histórica” de “liberar” a la patria. Paradójicamente, esta prédica era a su vez militarista. Fidel, con la autoridad que le envestía haber conducido una revolución victoriosa en las narices del imperialismo, insistía una y otra vez en que “el deber de un revolucionario era hacer la revolución”. ¿Y cómo se hacía eso? Pues, por la violencia militar, agarrando un fusil y alzándose contra el gobierno. Las objeciones de la ortodoxia marxista, que señalaban la inexistencia de condiciones objetivas y subjetivas para el éxito de tal empresa, desaparecían ante la tesis esbozada por Regis Debray: la pequeña rueda del foco guerrillero activaría, cual engranaje revolucionario, a la gran rueda de la insurrección popular. El voluntarismo, con la fuerza de las armas, sustituiría a las luchas sociales. Además, había un militarismo “bueno” y uno “malo”. Las intentonas de Barcelona (1961) y Puerto Cabello (1962) en contra de la democracia venezolana caían dentro del primer grupo por haber sido instigadas por el PCV, la de Castro León -derechista- (1960), dentro del segundo. A principios de los ’70 el golpe... leer más
Liliana Ortega, Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017

Liliana Ortega, Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017

El Embajador de Francia  Romain Nadal hizo énfasis en que, junto a Alemania, han decidido movilizar la red diplomática, en virtud de que “cada una de nuestras embajadas debe ser una casa de los Derechos Humanos” para promover y hacer progresar esta causa. Los Embajadores de Francia y Alemania en Venezuela, Romain Nadal y Stefan Herzberg, hicieron entrega del “Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017” a Liliana Ortega, directora y fundadora del Comité de Familiares de las Víctimas (Cofavic), en reconocimiento a su sostenida labor en pro de las víctimas de la violencia, el abuso de poder y de la represión. Los mencionados diplomáticos resaltaron el trabajo que en  defensa de la dignidad del ser humano ha desempeñado desde hace décadas  Liliana Ortega, al frente de Cofavic, organización creada en beneficio de las víctimas de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero y el 8 de marzo de 1989. Por su parte, el Embajador Stefan Herzberg destacó que con este reconocimiento a Liliana Ortega no solo se honra  a su persona: “la Sra. Ortega recibe este premio como representante de todos los valientes quienes abiertamente se oponen a los abusos de poder y al ventajismo, aquellos quienes buscan ayudar a sus prójimos y no solamente ‘tuitean’ sino que actúan en favor de los Derechos Humanos.” Los representantes de la diplomacia francesa y alemana reiteraron el compromiso de sus naciones por el respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, respondiendo a los valores consagrados en los Tratados de la Unión Europea. El Premio Franco-Alemán... leer más
Apuntes en torno al extremismo político (I): A un siglo de la Revolución Rusa

Apuntes en torno al extremismo político (I): A un siglo de la Revolución Rusa

Miguel Ángel Martínez Meucci 27 de noviembre de 2017 Resulta moneda de curso corriente en nuestro tiempo la idea de que la democracia, entendida en su acepción liberal, es el mejor régimen que podamos darnos hoy en día. No obstante, y como es natural en el marco de sociedades plurales, hay múltiples formas de concebir el modo ideal de ordenar una sociedad democrática; ello dependerá de aquellas cosas que consideremos más importantes, o de aquellos bienes (tangibles e intangibles) que aún no nos parezcan suficientemente alcanzados con respecto al modo en que queremos vivir en sociedad. Por mi parte, considero que la democracia liberal es, en efecto, el mejor régimen político en el que podemos vivir en nuestro tiempo, no porque éste nos garantice la felicidad personal, sino porque parece facilitar mejor que cualquier otro la posibilidad de convivir en paz, en el marco de unas instituciones que permiten a cada quien el libre desarrollo de sus capacidades y el libre desenvolvimiento de su personalidad. Desde este punto de vista, la democracia liberal es el mejor régimen porque, entre otras cosas, se fundamenta en la importancia de la moderación en política. Aunque creamos algo a pie juntillas, aunque juremos que nuestra opinión es la correcta, en el seno de una democracia liberal moderamos nuestros comportamientos y nos sometemos a –y defendemos– un orden que establece igual derecho de todos a expresarse y a buscar su propia felicidad –mientras nadie perjudique directamente a los demás– y lo hacemos así porque nos parece que esa igualdad ante la ley ampara las libertades de todos y es en sí misma justa. Desde... leer más
La Tentación de la Polarización: Chile y las elecciones 2017

La Tentación de la Polarización: Chile y las elecciones 2017

Miguel Ángel Martínez Meucci Aparece una nueva señal de la indiferencia ciudadana que se viene gestando con respecto a la clase política, al menos con la que ha conducido a Chile después de la transición a la democracia. Luego de la contienda del pasado 19 de noviembre, una lectura detallada del asunto parece indicar que por lo pronto las fuerzas más conservadoras tenderían a imponerse con cierta claridad en la segunda vuelta. Mientras, demora la alianza de la centroizquierda. El pasado 19 de noviembre se realizó en Chile una importante jornada electoral, por la cual correspondía a los ciudadanos elegir al presidente de la República, miembros del Parlamento (senadores y diputados) y consejeros regionales (CORE). Había algunas expectativas ante una elección que se consideraba casi decidida. Por un lado, se trataba de ver si la fortaleza que las encuestas adjudicaban a Sebastián Piñera, expresidente que lidera la coalición Chile Vamos, se materializaría al punto de dejar sellada la contienda al obtener más del 50 % de los votos o, en su defecto, un respaldo tan elevado como para dejar casi asegurado el resultado de una eventual segunda vuelta. Por otro lado, estaba por verse cómo funcionaría la elección de parlamentarios tras aprobarse la nueva ley electoral, por la cual un sistema proporcional moderado, basado en la ley d’Hont, sustituía al sistema binominal que se pactó durante la transición. El binominal favoreció durante décadas a las dos grandes fuerzas políticas del país (derecha y centroderecha versus la histórica Concertación Nacional, ahora Nueva Mayoría) y, con ellas, a la estabilidad del proceso; pero, con el tiempo, el desencanto creciente frente a... leer más
El OHA participó en las terceras jornadas: PAIS 2.0: el nuevo espacio público digital, realizadas en la UCAB con la presentación Acuerdos y Responsabilidad Social Innovadora, realizada por nuestro director Alejandro Oropeza

El OHA participó en las terceras jornadas: PAIS 2.0: el nuevo espacio público digital, realizadas en la UCAB con la presentación Acuerdos y Responsabilidad Social Innovadora, realizada por nuestro director Alejandro Oropeza

UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO CENTRO DE INVESTIGACIONES DE LA COMUNICACIÓN. Terceras jornadas: PAIS 2.0: el nuevo espacio público digital. Mesa redonda: consenso nacional e innovación social. Título de la presentación: Acuerdos y Responsabilidad Social Innovadora. Alejandro Oropeza G. Observatorio Hannah Arendt. Centro de Estudios Políticos – UCAB.   Si algo adquiere relevancia el día de hoy es la atención y el análisis detallado de aquello que denominamos espacio público, dentro y en el cual se suceden las relaciones e inter relaciones entre los individuos integrantes del entramado social de una sociedad. Más aún relevante es la necesidad de atención cuando entendemos que en este espacio público tienen, o deberían de tener lugar los intercambios entre los dos grandes actores, a saber: la Sociedad y, producto de ella, el Estado, con todos los entramados institucionales que el mismo requiere. Existiendo una premisa fundamental y necesaria la cual es la siguiente: para que exista un espacio público libre y de constantes y permanentes relaciones Estado-Sociedad necesariamente debe sustentar tales relaciones un sistema político mínimamente democrático. Es decir, un sistema político en el cual sea rutinario por parte de la ciudadanía el ejercicio de los principales atributos materiales y axiológicos que definen a un sistema de este tipo; los cuales no es pertinente enumerar acá pero que todos sabemos a qué elementos nos estamos refiriendo. Hannah Arendt, la extraordinaria filósofo judeo-alemana, en una de sus obras más importantes, La Condición Humana, se detiene a estudiar este espacio, “ámbito público” es la denominación a la cual recurre, el cual es complementado por el “ámbito privado”, ambos determinan la esfera de acción del ser... leer más