Opinión

Tiempo de la Venezuela Libre

Diario Las Américas – Por VENAMÉRICA Las voces se han levantado desde todos los sectores de la sociedad, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, la Iglesia, los trabajadores, el pueblo y la diáspora POR PACIANO PADRÓN Director de VenAmérica Los momentos de cambio, las horas de viraje en el curso de los pueblos, se presentan en medio de encrucijadas que los favorecen. Es tiempo de la Venezuela libre, hay un abierto rechazo a las pretensiones continuistas de Maduro a partir de este 10 de enero, tanto al interior del país -incluidos chavistas- como en el escenario internacional. Hay cansancio ante un discurso y una acción que solo producen ruinas, que ha entregado el país al crimen organizado internacional, que se ha convertido en una amenaza para el mundo. Hay además la convicción de que Nicolás Maduro Moros no debe iniciar el 10 de enero un nuevo sexenio presidencial, por cuanto no ha sido electo legalmente Presidente de la República. Las voces se han levantado desde todos los sectores de la sociedad. Se escucha la rebeldía de la Asamblea Nacional, recién instalada para dar inicio a su cuarta legislatura del quinquenio para la cual fue electa; se ha visto el rechazo al continuismo desde el Tribunal Supremo de Justicia legítimo; hemos escuchado a la Iglesia, a los trabajadores, a las universidades, a numerosas organizaciones sociales y políticas, tanto en el interior del país como en la diáspora. Hay movilización y anuncios de venezolanos y de la comunidad internacional. El pasado viernes 4 de enero se constituyó, en el sur de Florida, el Consejo Exterior de la Venezuela Libre,...

Tomás Páez: “En Venezuela no existe fuga de cerebros”

En opinión del autor de “La Voz de la Diáspora”, la emigración no es una pérdida sino una ganancia; es un fenómeno enriquecedor de circulación de capital humano. Dice además en esta entrevista publicada en el sitio voce.com.ve que contrario a lo que se ha indicado, la diáspora venezolana contabilizada ronda los 3 millones 300 mil personas y no 5 millones. MADRID – El café de la librería “La Central”, en una de las calles adyacentes a la concurrida Plaza El Callao, ha sido escogido por el filósofo y sociólogo Tomás Páez como lugar para nuestro encuentro. Es un sitio agradable; el ambiente, acogedor. Afuera, el bullicio del vaivén agitado de los días madrileños; adentro, la paz y el sosiego que transmiten los libros. Algunas mesitas están ocupadas por jóvenes enfrascados en sus lecturas; otras, por parejas de turistas. Apenas se oye el susurrar de las conversaciones, el chocar de los platos contra las tacitas de café. Tomás Páez es el autor de “La Voz de la Diáspora”, una investigación inquietante que pone al desnudo la realidad de la emigración venezolana. El fenómeno, hasta hace algunos años extraño a nuestro País, se ha vuelto hoy una de sus características. Preocupa a las naciones con las que compartimos fronteras. Pero, no solo a esas. También a las de nuestro hemisferio y a las del Viejo Continente. Las primeras porque deben acoger a los centenares de venezolanos que a diario cruzan los pasos fronterizos; las otras porque temen que pueda crear desequilibrios económicos, laborales y sociales en un continente que todavía tiene muchos problemas que superar. A Europa porque ya tiene bastantes...

Estrategia social y diáspora

LA OPINIÓN DE Tomás Páez No hay nada nuevo en el “socialismo del siglo XXI”, la misma destrucción económica, el hambre y la miseria, excepción hecha de la inédita “invasión” del régimen cubano con el aval financiero del venezolano. Al primero le otorgan la administración de la información de todos los ciudadanos venezolanos y, para facilitar su traslado a la isla, se invierte en cables submarinos. En el terreno de la represión, la vigilancia y la muerte, el guión se cumple a la perfección. Tampoco encontramos novedad en la proverbial animadversión del socialismo hacia el ser humano: están empeñados en crear un hombre nuevo, solo que se desconoce con cuál horma. Su animosidad se extiende a las propiedades de ese ser humano, incluidas las empresas y el sistema de mercado. Ha pretendido suplantarla a través de formas colectivas de producción: cooperativas, empresas de producción social y “comunal” y a través de la orgía de expropiaciones, confiscaciones e invasiones, cumpliendo la máxima de Churchill referida a los socialistas: “Todo lo tuyo es mío”, y su resultado es el fracaso. Al régimen venezolano le resulta incómoda e inaceptable la autonomía del individuo, las relaciones sociales entre ciudadanos autónomos, la cooperación, la confrontación e intercambio de ideas y proyectos entre personas, al margen del Estado. Ese ciudadano insubordinado al supuesto “interés colectivo”, al “Estado comunal” no es útil para el proyecto de régimen: perpetuarse en el poder. El proyecto no difiere del que padecieron los ciudadanos de los países donde se instaló ese modelo. El individuo debe someterse al soviet, CDR o “consejo comunal” de turno. Es la instancia responsable de otorgar...

¿Es posible un nuevo modelo para Venezuela?

Una de las tareas indispensables para proceder a recuperar el sistema democrático pasa por el rescate de la confianza de la sociedad hacia el sistema político y las instituciones que revitaliza y hace reconocerse a la sociedad en tal tejido institucional público ”todo el que ha construido alguna vez un <cielo nuevo> ha encontrado el poder para ello en su propio infierno”. Nietzshe: “Genealogía de la moral”, 1877. Por Alejandro Oropeza G. * La voz de la diáspora.Venezuela. www.diariolasamericas.com Son variados los elementos que explican la caída de una democracia. Es preciso analizarlos tomando en cuenta que esa democracia estaba en proceso de consolidación, como es el caso de la venezolana; la cual ha sido desmantelada durante los casi 20 años de vigencia del llamado: socialismo del siglo XXI. El análisis de tales elementos supone un reconocimiento que permite representar racionalmente esa realidad para comprenderla, lo que denominamos modelo. Si tal herramienta permite comprender lo sucedido, igualmente podemos diseñar acciones a favor de un futuro posible más cercano a los valores y creencias de la sociedad sometida, que ha perdido sus atributos cívicos y su libertad. Es posible revisar una de las variables que han erosionado la democracia de este país: la desinstitucionalización del sistema y, en consecuencia, la pérdida de confianza de la sociedad en las entidades públicas, lo que lleva a que la sociedad se extravíe en su propio reconocimiento. Esta contracción institucional emerge en un contexto particular, pues una novedosa Constitución Nacional daba fundamento a expectativas de una relación abierta entre Estado y Sociedad. Así, la intermediación entre tales actores se encontraría definida en atención a un...

Liderar la lucha contra el totalitarismo

Miguel Ángel Martínez Meucci Una de las preguntas recurrentes en el debate político mantenido por quienes buscan un cambio político en Venezuela es la siguiente: ¿es posible salir de un régimen autocrático por medios democráticos? Las posiciones más enconadas responden con rotundidad, afirmativa o negativamente, exponiendo cada grupo una serie de casos históricos a modo de evidencia concluyente. Entre quienes ofrecen explicaciones menos rotundas, se afirma que la evidencia disponible demuestra la necesidad de una previa fractura de las élites políticas del régimen autocrático, situación que a veces, no siempre, se ha producido por vías electorales. Dentro de esta posición general aparecen diversos matices: algunos sostienen que fundamentalmente hay que concentrarse en la vía electoral, con la esperanza de sobrevivir e ir presionando al régimen hasta que algún día el intento funcione, mientras que otros argumentan que dichos intentos requieren el acompañamiento de una movilización nacional e internacional que va más allá de los comicios. Todas estas posiciones se centran en el análisis de la vía a seguir, de la estrategia a desarrollar y en la demanda de una unidad estratégica. No cabe duda de que estos debates son fundamentales a la hora de pensar en el cambio político que requiere hoy en día Venezuela. Y desde mi punto de vista, no cabe duda tampoco de que estas distintas posiciones (cuando los argumentos que ofrecen son serios) están orientadas por el tipo de conocimiento que la ciencia política que predomina en nuestro tiempo intenta producir. La ciencia política, en su aspiración a ser verdaderamente científica, considerará como conocimiento aquello que sea capaz de ser comprobado mediante evidencia empírica, y...

Esfuerzos por la unidad

@eleazarnarvaez El llamado a la unidad sigue vigente hoy más que nunca. Vivimos momentos cruciales que reafirman la necesidad fundamental de que se concrete sin más demoras. Ponernos de acuerdo de verdad y de una buena vez es un clamor nacional. Es lo que reclamamos quienes día a día sufrimos los embates de una severa crisis que no deja de agravarse y producir caos y destrucción. Voceros de diversos sectores de la vida del país lo han manifestado con mucha angustia y preocupación. Un “ya basta” ha comenzado a circular con bastante intensidad a lo largo y ancho de nuestra geografía. Unirnos urgentemente para salir de la tragedia que nos agobia. Unirnos para contener y doblegar al régimen de vocación totalitaria que la ha provocado y sigue alimentando sin cesar. Unirnos para recuperar la esperanza y sentar las bases de una pronta reconstrucción de Venezuela con la mirada puesta en un futuro digno y de bienestar para todos. Dos documentos recientes llaman la atención sobre esa exigencia. Uno de ellos, titulado “Por la unidad de las fuerzas democráticas”, firmado por personalidades de nuestro mundo universitario, en el que se sostiene que el éxito en la lucha social y política dependerá de la conformación de una gran fuerza nacional que incluya tanto a los partidos como a las organizaciones de la sociedad civil, “con base en la convicción de que no habrá solución para el país si no se cambia el gobierno actual”. Una tarea –se dice– para la cual debe partirse del reconocimiento de que el objetivo común admite estrategias diversas, y supone, asimismo, relaciones respetuosas, sin renunciar a...

Liderar la lucha contra el totalitarismo

  Miguel Ángel Martínez Meucci Una de las preguntas recurrentes en el debate político mantenido por quienes buscan un cambio político en Venezuela es la siguiente: ¿es posible salir de un régimen autocrático por medios democráticos? Las posiciones más enconadas responden con rotundidad, afirmativa o negativamente, exponiendo cada grupo una serie de casos históricos a modo de evidencia concluyente. Entre quienes ofrecen explicaciones menos rotundas, se afirma que la evidencia disponible demuestra la necesidad de una previa fractura de las élites políticas del régimen autocrático, situación que a veces, no siempre, se ha producido por vías electorales. Dentro de esta posición general aparecen diversos matices: algunos sostienen que fundamentalmente hay que concentrarse en la vía electoral, con la esperanza de sobrevivir e ir presionando al régimen hasta que algún día el intento funcione, mientras que otros argumentan que dichos intentos requieren el acompañamiento de una movilización nacional e internacional que va más allá de los comicios. Todas estas posiciones se centran en el análisis de la vía a seguir, de la estrategia a desarrollar y en la demanda de una unidad estratégica. No cabe duda de que estos debates son fundamentales a la hora de pensar en el cambio político que requiere hoy en día Venezuela. Y desde mi punto de vista, no cabe duda tampoco de que estas distintas posiciones (cuando los argumentos que ofrecen son serios) están orientadas por el tipo de conocimiento que la ciencia política que predomina en nuestro tiempo intenta producir. La ciencia política, en su aspiración a ser verdaderamente científica, considerará como conocimiento aquello que sea capaz de ser comprobado mediante evidencia empírica,...

La diáspora no es el problema, es parte de la solución

“El socialismo trastocó la historia migratoria del país acostumbrado a recibir con los brazos abiertos a inmigrantes que provenían de Europa y Latinoamérica.” Tomás Páez@TomasPaez Más de 90 países y 300 ciudades cobijan a 3,8 millones de ciudadanos venezolanos, de acuerdo con el Observatorio de la Diáspora Venezolana (UCV). Más de 2 millones de ellos se concentran en Norte, Centro y Suramérica. Estas cifras continuarán creciendo con un ritmo trepidante, proporcional a la tragedia humana que profundiza el modelo del “socialismo del siglo XXI” en Venezuela. La envergadura del éxodo preocupa a todo el mundo, excepción hecha del régimen que la ocasiona y el de sus compinches en el Foro de Sao Paulo y el ALBA. La dictadura venezolana es enemiga declarada de la propiedad privada (no la de ellos) y del sistema de mercado. Su animadversión le ha llevado a destruir el tejido empresarial y a expropiar y “gobiernizar” empresas que pronto dejan en rojo para colocarlas luego en el renglón de irrecuperables. Como consecuencia, ha disminuido la producción de bienes y servicios que se calcula en cerca de 50% del PIB.  Se suma a lo dicho la contracción próxima a 80% de las importaciones que ocasiona una severa escasez de todo, hambre, desnutrición y muerte. Este desmoronamiento ha perjudicado severamente el comercio, la creación de empleo, la generación de riqueza, la productividad y la calidad de vida de toda la región. La paralización afecta el comercio con Argentina y demás países miembros del Mercosur. La destrucción de más de dos tercios de la producción petrolera afecta el comercio con las islas del Caribe (menos Cuba, faltaba más)...

No le cierren las puertas a los venezolanos

 Si algo enseñó Venezuela en sus años de bonanza fue la integración de esa marea de latinoamericanos y europeos que la tuvieron como país adoptivo DOMÉNICO CHIAPPE / www.hoy.es Como tantos otros cientos de miles que tuvimos en Venezuela un país adoptivo, crecí en un ambiente de gran movilidad social y empuje económico, relativamente estable en política (dos partidos que se alternaban) y con una corrupción endémica que permeaba todos los estratos. Yo tenía cuatro años cuando llegué de Lima con mi madre y hermana. Mi padre había viajado antes y ya llevaba algunos meses en Caracas. Ellos, ambos peruanos, decidieron abandonar su tierra en la época del dictador Velasco Alvarado. No lo hicieron apenas asumió el poder. Aunque mi padre había sido gobernador de Chimbote, una capital de provincia, en la buena época de Banchero y la anchoveta (descritos por Guillermo Thorndike), no se consideró nunca un refugiado político, ni buscó esa figura. Era comerciante, hijo de un fabricante de vidrio, y así quiso ganarse la vida en el extranjero. Los cuatro entramos con visa de turista. Mi padre logró el cambio a «transeúnte» (un año de vigor) cuando un militar que trabajaba en un ministerio le ofreció ayuda en la madrugada de un bar. Mi padre me contó que al día siguiente acudió a la cita en su despacho. Pasado el fragor etílico, el oficial se negó a atenderle pero su secretaria le pidió el pasaporte. Cuando volvió, tenía el sello. Cumplió con su palabra. Hizo el favor desde la perspectiva chovinista de todo el que cree en la superioridad nacional. Del que está convencido que nunca,...

Urge una conducción política de las fuerzas democráticas

Margarita López Maya. Prodavinci  “Al país le urge una conducción política unitaria, coherente, que proyecte respeto. Que pueda en su seno representar los variados intereses políticos y sociales de la población, hoy desasistida y enferma. Un interlocutor responsable ante el gobierno, y que comprenda, sea sensible y ponga por delante en su discurso el sufrimiento de la mayoría del país. Que quienes formen parte de ella se relacionen entre sí con armonía, y que sean capaces de aceptar a uno de ellos, si fuese necesario, como líder de la coyuntura” El pasado 17 de agosto presenciamos en cadena nacional a Nicolás Maduro dirigiéndose al país para informarnos sobre su propuesta para enfrentar, ahora si con definitivo éxito, la guerra económica, el imperialismo y DolarToday. Se trata, como nuevamente nos repitió, de los archienemigos de la patria, que han venido desarrollando sin cuartel, acciones criminales sin precedentes sobre la revolución socialista chavista, que él preside. Ya entrada la noche y rodeado de un gabinete, que seguramente pasará a la historia nacional por su mezcla de hipocresía, cinismo e ignorancia, Maduro puso en escena un acto extraño, estrafalario. Mientras desarrollaba con aparente coherencia una argumentación totalmente absurda y fantasiosa, no pude menos de recordar el Estado Mágico, obra con que Fernando Coronil logró de la mejor manera caracterizar los delirios, unos tras otros, de nuestros actores políticos en la era de la economía rentística petrolera. Pero con Maduro no se trata ya de un Petroestado en su apoteosis, como les correspondió a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez 1 y Hugo Chávez 1 y 2, sino de un patético declive del Petroestado, presidido por unos sucesores del comandante...