El basurero de la historia

El basurero de la historia

LA OPINIÓN DE Ramón Hernández @ramonhernandezg Las palabras socialismo y progreso poseen un particular encanto tanto para los ilusos que siempre están deseando un mundo más equitativo como para los prospectos de héroe a quienes no les tiembla el pulso para aniquilar tres cuartos de la humanidad con la seguridad de que van a instalar a los sobrevivientes, ellos incluidos, en un paraíso mejor que el que perdieron Adán y Eva. El planeta, la Tierra –Gea, Gaia o la Pachamama–, ha sido la excusa más socorrida para ganar simpatizantes, adeptos, votos, camaradas y hasta kamikazes. La izquierda venezolana, la comeflor y también la terrorista del tren de El Encanto, siempre jugó las cartas de los derechos humanos y el ambientalismo ecologista, vaya por Dios. Ambas las utilizaban para agitar, crear zozobra y mantenerse en los titulares de los periódicos y en los noticieros de radio y televisión. Darío Vivas cumplió esos dos papeles y ya vemos su indolencia con la naturaleza y, sobre todo, con los seres humanos. Nunca la izquierda venezolana propuso la creación de un parque, un zoológico o un paseo urbano o una placita. Siempre se sumaba a las protestas de la ciudadanía o de los expertos. Lo hizo el “profesor” que desde Forja tenía a Caricuao como parroquia ecológica y que se sumó a la lucha en defensa de la sierra de Imataca y se opuso como el resto del país a que cables de alta tensión atravesaran el estado Bolívar, selva y sabana, para venderle unos miserables megavatios a Brasil. Todo quedó claro, hasta su silencio, cuando el comandante fue a hablar directamente con...
No matarás

No matarás

P. Luis Ugalde, S.J. Este mandamiento tan central y universal es violado en Venezuela no solo por los que disparan sino por los que imponen el actual sistema de muerte y quieren perpetuarlo. Ningún Caín (religioso o no) puede silenciar a su conciencia que le reclama por haber matado a su hermano. Como diría el ilustre Juan Germán Roscio, estamos obligados a escoger entre la libertad y el despotismo. Eso fue el 5 de julio civil: Independencia para que la vida y política de los venezolanos no la decidan en Madrid (ni hoy en Cuba), monarcas o dictadores. Como dice el Acta de la Independencia, los Borbones “quedaron inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre, a quien entregaron como un rebaño de esclavos”. ¡Cómo se repiten los tiempos! Al mismo tiempo en la humanidad es casi infinita la capacidad ideológica de justificar la muerte de millones de personas como medio necesario y bueno para lograr lo que consideran el bien y la vida: discriminaciones sociales que condenan a la miseria a gran parte de la población; sistemas esclavistas que legitiman la compra venta de los humanos reducidos a meros instrumentos; guerras “santas” que invitan a matar en nombre de su dios; revoluciones que eliminan a los oponentes de su iluso paraíso terrenal de libertad, igualdad y fraternidad. O esta “revolución” donde millones y millones que malviven y quieren cambio, se vuelven “contra revolucionarios” sin derecho a la vida. Hoy en Venezuela se usa el Estado y su Fuerza Armada para imponer la continuación de este modelo y régimen político, su gobierno y presidente, para ahondar la tragedia....
Laureano Márquez: Apocalypse Now

Laureano Márquez: Apocalypse Now

“Como centro y eje de la cultura universal, Occidente ha producido los grandes avances de la ciencia y el espíritu humano, pero también lleva en sí el germen de su destrucción. Su noción de la tolerancia la hace débil frente a las agresiones. Su noción de la universalidad le compromete con la defensa de las culturas que quieren aniquilarla”   Al filósofo Agapito Maestre   ¿Cunde la desesperanza en el planeta? ¿Será que el destino de la humanidad es su aniquilación y en ese sentido, lo estamos haciendo bien en todos los órdenes: político, tecnológico y humano? Parece que las categorías kantianas de comprensión de lo real no están funcionando mucho, ya no se entiende bien cómo es “la cosa en sí” (quizá porque vivimos concentrados en “la cosa en no”) y mucho menos aquella formulación suya: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza” (¡grande Kant!, aunque we kant understand). Occidente y la cultura occidental son las bases de la humanidad. Incluso los críticos de esta cultura lo hacen occidentalísticamente, porque en otros terrenos no cabe la disidencia. Esa fe que tanto desprecio recibe hoy, es la fuente de nuestro humanismo, que se ha tornado últimamente selectivo. Como centro y eje de la cultura universal, Occidente ha producido los grandes avances de la ciencia y el espíritu humano, pero también lleva en sí el germen de su destrucción. Su noción de la tolerancia la hace débil frente a las agresiones. Su noción de la universalidad le compromete con la defensa de las culturas que quieren aniquilarla....
Camino hacia la esclavitud

Camino hacia la esclavitud

Ramón Hernández Mientras la libertad se vuelve cada minuto más evanescente y escurridiza, inasible, la preocupación generalizada se orienta a lo más simple y elemental: la supervivencia, que se traduce en encontrar comida y medicinas, y sobre todo no atravesarse en la trayectoria de una bala. Lo demás –educarse, distraerse, viajar, leer algún libro y hasta ir al cine a pasar el rato–, desapareció de la vida cotidiana. Olvídate del goce estético y de las bellas artes, también de la rumba. La lucha en la calle es feroz, casi salvaje, sea por ir parado en el autobús o por no morir asfixiado en el Metro, estar en la cola de los productos regulados, no dejarse quitar la caja CLAP, o por encontrar efectivo para cambiarlo en Catia por huevos, tomates, algo de yuca, plátanos, una bolsita de caraotas negras y 200 gramos de café “artesanal”. Hasta ahí. Lo único abstracto común para todos es la esperanza de que algo pase, de que caiga un rayo y se dé el milagro de que haya un cambio y la revolución, el socialismo, la lucha por la dignidad de los pueblos de América y toda la demás regorgaya que escuchamos desde el juramento sobre la constitución moribunda desaparezca, que descubramos que ha sido una pesadilla y en cualquier momento podremos reanudar la discusión sobre la justa distribución de la riqueza y sobre la igualdad y la libertad. La censura, la persecución de las ideas, la brutal represión, las torturas y maltratos a que someten a los presos políticos, las ejecuciones extrajudiciales y la corrupción, ay, la corrupción, no escandalizan a las instituciones...
LA GERENCIA PÚBLICA VENEZOLANA EN MATERIA DE DESARROLLO HUMANO

LA GERENCIA PÚBLICA VENEZOLANA EN MATERIA DE DESARROLLO HUMANO

Dr. Francisco Galindo franciscogalindo4377@hotmail.com Introducción El gobierno es la administración suprema del Estado, ahora bien “La administración pública es la que tiene la gestión de los asuntos respecto a las personas, de los bienes y acciones de los ciudadanos como incumbiendo al orden público (Bonnin, 1809, p. 99). De esta manera, no cabe duda de que la administración del Estado siempre ha sido tema de interés para los ciencias administrativas, económicas y sociales, entre otras, atracción que se refleja en las diversas teorías y enfoques que intentan dar respuestas a los fenómenos que acontecen en ese mundo de lo público. Entre los objetivos de la gerencia pública esta buscar soluciones a los problemas administrativos que afectan la eficacia y eficiencia de los programas gubernamentales, estos asociados a la educación, seguridad personal y jurídica, la salud pública, alto costo de la vida, infraestructura y vivienda, ornamentación, finanzas públicas, ciencia, tecnología, innovación, inflación, medioambiente, entre otros. Algunos de los escollos que hay que superar y revisar son los modelos económicos que acompañan a la acción pública y la visión del Estado estipulados en los planes de la nación. El problema para esta investigación se centra en comprender e interpretar el significado de las prácticas gerenciales que subyacen en el desempeño de la función pública en materia de desarrollo humano durante el período democrático. Venezuela está en el puesto 67 en Desarrollo Humano según informe del Programa para las Naciones Unidad del año 2014 cuando pudo estar ubicado entre los primeros cinco países del mundo, Chile para la década del sesenta presentaba niveles de analfabetismo más altos que los de Venezuela, en...
Las insólitas elecciones de 1835

Las insólitas elecciones de 1835

Telón de fondo por Elías Pino Iturrieta ¿Cuesta mucho la implantación de hábitos republicanos? ¿Se puede pensar que las pautas de un gobierno de cuño liberal logren establecimiento en una década, o en un lapso menor, especialmente cuando apenas se han manifestado antes en el papel, pero jamás en los hechos concretos del juego por el poder? Estamos ante un asunto en torno a cuya explicación predominan las cautelas, es decir, la idea de que seguramente sean procesos que solo logran florecimiento en plazos largos. Como deben enfrentar una tradición de autoritarismo, o de fuerzas negadas a los cambios, es aconsejable pensar en fenómenos de difícil arraigo. De allí la trascendencia de las elecciones presidenciales de 1835, cuyo desarrollo fue, a primera vista, una hazaña del civilismo ante la influencia de unos sables afilados que parecían imbatibles. Después de la batalla de Carabobo comenzó en Venezuela una discusión sobre la necesidad de desmantelar a Colombia, que poco a poco fue ganando adeptos. De los reparos aislados se pasó a una polémica de prensa en la cual destacaron los ataques contra la dictadura establecida en Bogotá, y planteamientos cada vez más urgentes sobre la necesidad de fundar el republicanismo genuino que no había salido de los campos de batalla. Decenas de impresos animaron el ambiente de la secesión, hasta convertirla en una necesidad vital. Se llegó a justificar el tiranicidio para salir del candado de los reinosos, y no faltaron los clamores por una revolución armada que lograron atemperarse en las reuniones de la Convención Constituyente de Valencia, ocurrida en 1830. Los directores de la orquesta llevaban levita y corbatín,...