¿Es posible un nuevo modelo para Venezuela?

¿Es posible un nuevo modelo para Venezuela?

Una de las tareas indispensables para proceder a recuperar el sistema democrático pasa por el rescate de la confianza de la sociedad hacia el sistema político y las instituciones que revitaliza y hace reconocerse a la sociedad en tal tejido institucional público ”todo el que ha construido alguna vez un <cielo nuevo> ha encontrado el poder para ello en su propio infierno”. Nietzshe: “Genealogía de la moral”, 1877. Por Alejandro Oropeza G. * La voz de la diáspora.Venezuela. www.diariolasamericas.com Son variados los elementos que explican la caída de una democracia. Es preciso analizarlos tomando en cuenta que esa democracia estaba en proceso de consolidación, como es el caso de la venezolana; la cual ha sido desmantelada durante los casi 20 años de vigencia del llamado: socialismo del siglo XXI. El análisis de tales elementos supone un reconocimiento que permite representar racionalmente esa realidad para comprenderla, lo que denominamos modelo. Si tal herramienta permite comprender lo sucedido, igualmente podemos diseñar acciones a favor de un futuro posible más cercano a los valores y creencias de la sociedad sometida, que ha perdido sus atributos cívicos y su libertad. Es posible revisar una de las variables que han erosionado la democracia de este país: la desinstitucionalización del sistema y, en consecuencia, la pérdida de confianza de la sociedad en las entidades públicas, lo que lleva a que la sociedad se extravíe en su propio reconocimiento. Esta contracción institucional emerge en un contexto particular, pues una novedosa Constitución Nacional daba fundamento a expectativas de una relación abierta entre Estado y Sociedad. Así, la intermediación entre tales actores se encontraría definida en atención a un...
Liderar la lucha contra el totalitarismo

Liderar la lucha contra el totalitarismo

Miguel Ángel Martínez Meucci Una de las preguntas recurrentes en el debate político mantenido por quienes buscan un cambio político en Venezuela es la siguiente: ¿es posible salir de un régimen autocrático por medios democráticos? Las posiciones más enconadas responden con rotundidad, afirmativa o negativamente, exponiendo cada grupo una serie de casos históricos a modo de evidencia concluyente. Entre quienes ofrecen explicaciones menos rotundas, se afirma que la evidencia disponible demuestra la necesidad de una previa fractura de las élites políticas del régimen autocrático, situación que a veces, no siempre, se ha producido por vías electorales. Dentro de esta posición general aparecen diversos matices: algunos sostienen que fundamentalmente hay que concentrarse en la vía electoral, con la esperanza de sobrevivir e ir presionando al régimen hasta que algún día el intento funcione, mientras que otros argumentan que dichos intentos requieren el acompañamiento de una movilización nacional e internacional que va más allá de los comicios. Todas estas posiciones se centran en el análisis de la vía a seguir, de la estrategia a desarrollar y en la demanda de una unidad estratégica. No cabe duda de que estos debates son fundamentales a la hora de pensar en el cambio político que requiere hoy en día Venezuela. Y desde mi punto de vista, no cabe duda tampoco de que estas distintas posiciones (cuando los argumentos que ofrecen son serios) están orientadas por el tipo de conocimiento que la ciencia política que predomina en nuestro tiempo intenta producir. La ciencia política, en su aspiración a ser verdaderamente científica, considerará como conocimiento aquello que sea capaz de ser comprobado mediante evidencia empírica, y...
Esfuerzos por la unidad

Esfuerzos por la unidad

@eleazarnarvaez El llamado a la unidad sigue vigente hoy más que nunca. Vivimos momentos cruciales que reafirman la necesidad fundamental de que se concrete sin más demoras. Ponernos de acuerdo de verdad y de una buena vez es un clamor nacional. Es lo que reclamamos quienes día a día sufrimos los embates de una severa crisis que no deja de agravarse y producir caos y destrucción. Voceros de diversos sectores de la vida del país lo han manifestado con mucha angustia y preocupación. Un “ya basta” ha comenzado a circular con bastante intensidad a lo largo y ancho de nuestra geografía. Unirnos urgentemente para salir de la tragedia que nos agobia. Unirnos para contener y doblegar al régimen de vocación totalitaria que la ha provocado y sigue alimentando sin cesar. Unirnos para recuperar la esperanza y sentar las bases de una pronta reconstrucción de Venezuela con la mirada puesta en un futuro digno y de bienestar para todos. Dos documentos recientes llaman la atención sobre esa exigencia. Uno de ellos, titulado “Por la unidad de las fuerzas democráticas”, firmado por personalidades de nuestro mundo universitario, en el que se sostiene que el éxito en la lucha social y política dependerá de la conformación de una gran fuerza nacional que incluya tanto a los partidos como a las organizaciones de la sociedad civil, “con base en la convicción de que no habrá solución para el país si no se cambia el gobierno actual”. Una tarea –se dice– para la cual debe partirse del reconocimiento de que el objetivo común admite estrategias diversas, y supone, asimismo, relaciones respetuosas, sin renunciar a...
Liderar la lucha contra el totalitarismo

Liderar la lucha contra el totalitarismo

  Miguel Ángel Martínez Meucci Una de las preguntas recurrentes en el debate político mantenido por quienes buscan un cambio político en Venezuela es la siguiente: ¿es posible salir de un régimen autocrático por medios democráticos? Las posiciones más enconadas responden con rotundidad, afirmativa o negativamente, exponiendo cada grupo una serie de casos históricos a modo de evidencia concluyente. Entre quienes ofrecen explicaciones menos rotundas, se afirma que la evidencia disponible demuestra la necesidad de una previa fractura de las élites políticas del régimen autocrático, situación que a veces, no siempre, se ha producido por vías electorales. Dentro de esta posición general aparecen diversos matices: algunos sostienen que fundamentalmente hay que concentrarse en la vía electoral, con la esperanza de sobrevivir e ir presionando al régimen hasta que algún día el intento funcione, mientras que otros argumentan que dichos intentos requieren el acompañamiento de una movilización nacional e internacional que va más allá de los comicios. Todas estas posiciones se centran en el análisis de la vía a seguir, de la estrategia a desarrollar y en la demanda de una unidad estratégica. No cabe duda de que estos debates son fundamentales a la hora de pensar en el cambio político que requiere hoy en día Venezuela. Y desde mi punto de vista, no cabe duda tampoco de que estas distintas posiciones (cuando los argumentos que ofrecen son serios) están orientadas por el tipo de conocimiento que la ciencia política que predomina en nuestro tiempo intenta producir. La ciencia política, en su aspiración a ser verdaderamente científica, considerará como conocimiento aquello que sea capaz de ser comprobado mediante evidencia empírica,...
La diáspora no es el problema, es parte de la solución

La diáspora no es el problema, es parte de la solución

“El socialismo trastocó la historia migratoria del país acostumbrado a recibir con los brazos abiertos a inmigrantes que provenían de Europa y Latinoamérica.” Tomás Páez@TomasPaez Más de 90 países y 300 ciudades cobijan a 3,8 millones de ciudadanos venezolanos, de acuerdo con el Observatorio de la Diáspora Venezolana (UCV). Más de 2 millones de ellos se concentran en Norte, Centro y Suramérica. Estas cifras continuarán creciendo con un ritmo trepidante, proporcional a la tragedia humana que profundiza el modelo del “socialismo del siglo XXI” en Venezuela. La envergadura del éxodo preocupa a todo el mundo, excepción hecha del régimen que la ocasiona y el de sus compinches en el Foro de Sao Paulo y el ALBA. La dictadura venezolana es enemiga declarada de la propiedad privada (no la de ellos) y del sistema de mercado. Su animadversión le ha llevado a destruir el tejido empresarial y a expropiar y “gobiernizar” empresas que pronto dejan en rojo para colocarlas luego en el renglón de irrecuperables. Como consecuencia, ha disminuido la producción de bienes y servicios que se calcula en cerca de 50% del PIB.  Se suma a lo dicho la contracción próxima a 80% de las importaciones que ocasiona una severa escasez de todo, hambre, desnutrición y muerte. Este desmoronamiento ha perjudicado severamente el comercio, la creación de empleo, la generación de riqueza, la productividad y la calidad de vida de toda la región. La paralización afecta el comercio con Argentina y demás países miembros del Mercosur. La destrucción de más de dos tercios de la producción petrolera afecta el comercio con las islas del Caribe (menos Cuba, faltaba más)...
No le cierren las puertas a los venezolanos

No le cierren las puertas a los venezolanos

 Si algo enseñó Venezuela en sus años de bonanza fue la integración de esa marea de latinoamericanos y europeos que la tuvieron como país adoptivo DOMÉNICO CHIAPPE / www.hoy.es Como tantos otros cientos de miles que tuvimos en Venezuela un país adoptivo, crecí en un ambiente de gran movilidad social y empuje económico, relativamente estable en política (dos partidos que se alternaban) y con una corrupción endémica que permeaba todos los estratos. Yo tenía cuatro años cuando llegué de Lima con mi madre y hermana. Mi padre había viajado antes y ya llevaba algunos meses en Caracas. Ellos, ambos peruanos, decidieron abandonar su tierra en la época del dictador Velasco Alvarado. No lo hicieron apenas asumió el poder. Aunque mi padre había sido gobernador de Chimbote, una capital de provincia, en la buena época de Banchero y la anchoveta (descritos por Guillermo Thorndike), no se consideró nunca un refugiado político, ni buscó esa figura. Era comerciante, hijo de un fabricante de vidrio, y así quiso ganarse la vida en el extranjero. Los cuatro entramos con visa de turista. Mi padre logró el cambio a «transeúnte» (un año de vigor) cuando un militar que trabajaba en un ministerio le ofreció ayuda en la madrugada de un bar. Mi padre me contó que al día siguiente acudió a la cita en su despacho. Pasado el fragor etílico, el oficial se negó a atenderle pero su secretaria le pidió el pasaporte. Cuando volvió, tenía el sello. Cumplió con su palabra. Hizo el favor desde la perspectiva chovinista de todo el que cree en la superioridad nacional. Del que está convencido que nunca,...