La diáspora no es el problema, es parte de la solución

La diáspora no es el problema, es parte de la solución

“El socialismo trastocó la historia migratoria del país acostumbrado a recibir con los brazos abiertos a inmigrantes que provenían de Europa y Latinoamérica.” Tomás Páez@TomasPaez Más de 90 países y 300 ciudades cobijan a 3,8 millones de ciudadanos venezolanos, de acuerdo con el Observatorio de la Diáspora Venezolana (UCV). Más de 2 millones de ellos se concentran en Norte, Centro y Suramérica. Estas cifras continuarán creciendo con un ritmo trepidante, proporcional a la tragedia humana que profundiza el modelo del “socialismo del siglo XXI” en Venezuela. La envergadura del éxodo preocupa a todo el mundo, excepción hecha del régimen que la ocasiona y el de sus compinches en el Foro de Sao Paulo y el ALBA. La dictadura venezolana es enemiga declarada de la propiedad privada (no la de ellos) y del sistema de mercado. Su animadversión le ha llevado a destruir el tejido empresarial y a expropiar y “gobiernizar” empresas que pronto dejan en rojo para colocarlas luego en el renglón de irrecuperables. Como consecuencia, ha disminuido la producción de bienes y servicios que se calcula en cerca de 50% del PIB.  Se suma a lo dicho la contracción próxima a 80% de las importaciones que ocasiona una severa escasez de todo, hambre, desnutrición y muerte. Este desmoronamiento ha perjudicado severamente el comercio, la creación de empleo, la generación de riqueza, la productividad y la calidad de vida de toda la región. La paralización afecta el comercio con Argentina y demás países miembros del Mercosur. La destrucción de más de dos tercios de la producción petrolera afecta el comercio con las islas del Caribe (menos Cuba, faltaba más)...
No le cierren las puertas a los venezolanos

No le cierren las puertas a los venezolanos

 Si algo enseñó Venezuela en sus años de bonanza fue la integración de esa marea de latinoamericanos y europeos que la tuvieron como país adoptivo DOMÉNICO CHIAPPE / www.hoy.es Como tantos otros cientos de miles que tuvimos en Venezuela un país adoptivo, crecí en un ambiente de gran movilidad social y empuje económico, relativamente estable en política (dos partidos que se alternaban) y con una corrupción endémica que permeaba todos los estratos. Yo tenía cuatro años cuando llegué de Lima con mi madre y hermana. Mi padre había viajado antes y ya llevaba algunos meses en Caracas. Ellos, ambos peruanos, decidieron abandonar su tierra en la época del dictador Velasco Alvarado. No lo hicieron apenas asumió el poder. Aunque mi padre había sido gobernador de Chimbote, una capital de provincia, en la buena época de Banchero y la anchoveta (descritos por Guillermo Thorndike), no se consideró nunca un refugiado político, ni buscó esa figura. Era comerciante, hijo de un fabricante de vidrio, y así quiso ganarse la vida en el extranjero. Los cuatro entramos con visa de turista. Mi padre logró el cambio a «transeúnte» (un año de vigor) cuando un militar que trabajaba en un ministerio le ofreció ayuda en la madrugada de un bar. Mi padre me contó que al día siguiente acudió a la cita en su despacho. Pasado el fragor etílico, el oficial se negó a atenderle pero su secretaria le pidió el pasaporte. Cuando volvió, tenía el sello. Cumplió con su palabra. Hizo el favor desde la perspectiva chovinista de todo el que cree en la superioridad nacional. Del que está convencido que nunca,...
Urge una conducción política de las fuerzas democráticas

Urge una conducción política de las fuerzas democráticas

Margarita López Maya. Prodavinci  “Al país le urge una conducción política unitaria, coherente, que proyecte respeto. Que pueda en su seno representar los variados intereses políticos y sociales de la población, hoy desasistida y enferma. Un interlocutor responsable ante el gobierno, y que comprenda, sea sensible y ponga por delante en su discurso el sufrimiento de la mayoría del país. Que quienes formen parte de ella se relacionen entre sí con armonía, y que sean capaces de aceptar a uno de ellos, si fuese necesario, como líder de la coyuntura” El pasado 17 de agosto presenciamos en cadena nacional a Nicolás Maduro dirigiéndose al país para informarnos sobre su propuesta para enfrentar, ahora si con definitivo éxito, la guerra económica, el imperialismo y DolarToday. Se trata, como nuevamente nos repitió, de los archienemigos de la patria, que han venido desarrollando sin cuartel, acciones criminales sin precedentes sobre la revolución socialista chavista, que él preside. Ya entrada la noche y rodeado de un gabinete, que seguramente pasará a la historia nacional por su mezcla de hipocresía, cinismo e ignorancia, Maduro puso en escena un acto extraño, estrafalario. Mientras desarrollaba con aparente coherencia una argumentación totalmente absurda y fantasiosa, no pude menos de recordar el Estado Mágico, obra con que Fernando Coronil logró de la mejor manera caracterizar los delirios, unos tras otros, de nuestros actores políticos en la era de la economía rentística petrolera. Pero con Maduro no se trata ya de un Petroestado en su apoteosis, como les correspondió a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez 1 y Hugo Chávez 1 y 2, sino de un patético declive del Petroestado, presidido por unos sucesores del comandante...
La diáspora crea redes transnacionales

La diáspora crea redes transnacionales

@TomasPaez Investigadores y docentes de centros de investigación y universidades iberoamericanas, europeas y norteamericanas achacan el incremento del flujo migratorio global a la presión que ejercen la globalización y el neoliberalismo (preferiblemente salvaje).  Ejemplo de ello encontramos en el encuentro realizado  en 2017 en Centroamérica, una de cuyas mesas temáticas se organizó alrededor del lema “Coyunturas políticas, proyectos globales e impacto del capitalismo neoliberal en las migraciones”. Hablaban de “neoliberalismo” mientras la “dictadura socialista venezolana” propicia un descomunal desplazamiento de ciudadanos venezolanos que hoy buscan en los países de Centro y Suramérica, sobre los que ejerce una gran presión, las medicinas y alimentos de los que carecen. Sorprende la omisión del mayor fenómeno migratorio latinoamericano de los últimos años que se produce como consecuencia de la dictadura socialista. También asombra que se omita el análisis de las migraciones que han producido los regímenes socialistas en Latinoamérica y el mundo, incluida aquellas que provocaron quienes intentaron imponer ese modelo por las armas (FARC, ELN, Sendero Luminoso, etcétera.) bajo la tutela y el respaldo que brindó la dictadura cubana y que hoy coordina el Foro de Sao Paulo. Causa extrañeza que tampoco le hayan prestado atención al tema de las diásporas que estimulan los procesos de reconstrucción de  países que fueron devastados por la plaga socialista. Ese inmenso coro de silencios académicos hace que resuenen con mucha fuerza las voces de universidades y centros de investigación que se han ocupado de las diásporas que ese modelo ha creado cuando se intenta imponer, luego de haberse impuesto y después de su fracaso; la diáspora venezolana, que hoy se aproxima a los cuatro...
La necesidad de reaccionar

La necesidad de reaccionar

“ …El optimismo que debemos generar en estos momentos no debe, pues, fundamentarse en espejismos y vanas ilusiones, sino en la firme convicción de que, ante una tiranía tan absurda y atroz, y ante el horror intolerable al que pretende someternos, nuestros máximos esfuerzos y sacrificios en pos de una causa absolutamente vital y justa no sólo son necesarios, sino que además no serán en vano”.   Miguel Ángel Martínez Meucci* ¿Hasta qué punto puede caer un país? ¿Cuán malas se pueden poner las cosas para toda una sociedad? Estas son, probablemente, preguntas que todo venezolano, así como toda persona que conoce o se interesa por Venezuela, se hace hoy día. Con seguridad la mayoría es ahora más pesimista que hace unos años, dado que para muchos la situación actual resultaba inconcebible. Ahora, cuando el peso de las evidencias resulta abrumador, es más difícil que nunca la tarea de cambiar el rumbo de una nación que se ha enfilado hacia el abismo. Las consecuencias de resultar negativamente sorprendidos por esta debacle van más allá de lo tangible. No sólo está mucha gente incapacitada para afrontar materialmente la crisis actual, sino que además resulta difícil el mero hecho de existir, de estar ahí, de vivir mientras se contempla todo lo que pasa y se trata de entenderlo. Las reacciones son tan variadas como lo es el género humano, pero predominan la tristeza y la desazón, sin excluir a quien todavía confunde negación con esperanza, quien persiste en hacer lo mismo que hasta ahora (lo cual, a veces, significa no hacer nada) porque encuentra en esa obstinación el consuelo que echa...
La política venezolana está lejos de iniciar una transición hacia la democracia

La política venezolana está lejos de iniciar una transición hacia la democracia

La Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV  y la Dirección de Investigación Legislativa de la Asamblea Nacional debatieron sobre la Dinámica del cambio político en Venezuela en homenaje a Juan Carlos Rey, fundador del Instituto de Estudios Políticos de esa Casa de Estudios. Juan Carlos Rey, politólogo venezolano con amplia trayectoria en el campo de las ciencias políticas, expuso sobre la “Democracia y el populismo en Venezuela”, e indicó que en la Venezuela del siglo XX  imperaron dos modelos democráticos a los que denomina populistas: un modelo de democracia mayoritaria y el otro de democracia pactista. Entendiendo el término”populismo” como la tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo, indicó que “el sistema democrático del “trienio adeco” (1945-48)  responde a un modelo de democracia populista mayoritaria, en el cual el gobernante era exclusivamente el que había obtenido la mayoría de votos en las elecciones y se relegaba o excluía del gobierno a las minorías”. Mientras que “el sistema político que se instaura a partir de 1999 “: chavismo”, responde a un modelo que se suele llamar democracia pactista, en el cual las decisiones públicas importantes no podían ser el resultado de aplicar el principio o regla de la mayoría, sino que debían contar con la aprobación de diversos grupos políticos y sociales, aunque fueran minoritarios”, indicó. Por su parte, el politólogo y especialista en análisis de datos, José Magdaleno, señaló que la política venezolana está lejos de iniciar una transición hacia la democracia. Explicó que el actual gobierno venezolano es un régimen autoritario hegemónico, con rasgos de totalitarismo y que para comenzar a vislumbrar...