Nuestra solidaridad con el pueblo de Nicaragua | Observatorio Hannah Arendt

Nuestra solidaridad con el pueblo de Nicaragua

Pronunciamiento del OHA sobre los sucesos de Nicaragua

 

“Pese a las horas de tristeza y dolor, celebramos con el pueblo nicaragüense que un excelso compatriota y digno continuador del poeta Rubén Darío, el escritor Sergio Ramírez sea el galardonado con el Premio Cervantes 2017, en reconocimiento a su brillante obra literaria e intelectual”

Nuevamente las fuerzas policiales y las turbas armadas del régimen de Daniel Ortega llenan de sangre la tierra nicaragüense, y tras una semana de brutal violencia suman ahora más de treinta jóvenes estudiantes y trabajadores asesinados, cientos de personas detenidas sin juicio alguno, y crece la violencia callejera y saqueos en comercios promovidos y ejecutados por las turbas promovidas y financiadas por el gobierno orteguista.

Quien fuera uno de los jóvenes combatientes que contribuyó al triunfo de la revolución sandinista en 1979 en contra del régimen tiránico del dictador Anastasio Somoza, desde hace más de una década se ha empeñado con denodada pasión en superar a la añeja dinastía somocista, y para ello se ha valido del chantaje y de la extorsión a dirigentes y partidos políticos, de la violación sistemática de la Constitución y de las leyes a fin de controlar y poner a su servicio las instituciones del Estado, y de ese modo realizar procesos electorales plagados de vicios de forma y fondo para aparentar que el suyo es un régimen nacido y sostenido por la voluntad popular del pueblo nicaragüense.

La performance de Daniel Ortega para la consolidación de su régimen dictatorial ha contado con el beneplácito y apoyo político de los gobiernos de Cuba y de Venezuela, y desde Caracas se han realizado hacia Managua millonarias operaciones políticas y financieras recubiertas con el manto de la cooperación e intercambio comercial, destinadas a darle soporte económico a la dictadura de Ortega, y al mismo tiempo para procurar la expansión en Centro América del modelo totalitario del llamado socialismo del siglo 21 gestado en nuestro país al calor de las políticas del llamado Foro de Sao Paulo.

Las severas limitaciones financieras que atravesó el régimen de Chávez y que se han continuado y agravado con Nicolás Maduro, no por causa de la baja de los precios del petróleo sino de la abierta y descarnada corrupción de los bienes públicos en la que han incurrido ambas administraciones. La debilidad financiera que acusa el régimen de Maduro no ha podido salir en auxilio de su aliado Ortega, quien a consecuencia de sus autoritarias decisiones le ha tocado tener que enfrentar un agravamiento continuado de la crisis política, económica y social por la que atraviesa Nicaragua, y que es la obliga a sus grupos más esclarecidos de académicos y estudiantes, la iglesia católica, los gremios empresariales, y otras organizaciones gremiales y sociales, a exigir cambio en las políticas públicas y una verdadera apertura al diálogo y la negociación a fin de encontrar una salida negociada y consensual que permita retomar el hilo democrático y la superación de la crisis.

En cambio, la respuesta del dictador Ortega en lugar de diálogo han sido las balas asesinas de sus cuerpos policiales y parapoliciales, siguiendo un libreto que en tiempos recientes nos ha tocado padecer y lamentar por sus cuantiosos daños políticos y el lamentable número de víctimas infringidas por el régimen de Maduro al pueblo venezolano que clama por el retorno de la democracia y el cese de la pavorosa crisis humanitaria en la que ahora está envuelto.

Desde el Observatorio Hannah Arendt alzamos nuestra voz para denunciar la brutal represión del régimen dictatorial de Daniel Ortega con su lamentable saldo de muertes y víctimas inocentes que solo reclaman, por la vía pacífica y constitucional en las calles, universidades, iglesias, fábricas y hogares nicaragüenses, un proceso democrático de diálogo y negociación que permita una solución concertada a la crisis por la que atraviesa Nicaragua.

De igual manera, expresamos nuestra palabra de solidaridad con los familiares de los caídos y de los detenidos, alentamos a los sectores democráticos del pueblo nicaragüense a perseverar en la lucha por la defensa de sus derechos políticos, económicos y sociales, por los que tanto han luchado en el último medio siglo afrontando regímenes dictatoriales de diversos signos ideológicos pero de similar naturaleza criminal.

Empero, pese a las horas de tristeza y dolor, celebramos con el pueblo nicaragüense que un excelso compatriota y digno continuador del poeta Rubén Darío, el escritor Sergio Ramírez sea el galardonado con el Premio Cervantes 2017, en reconocimiento a su brillante obra literaria e intelectual.

Caracas, 24 de abril de 2018