Hay que volver al futuro; es momento de defenderse y darle una oportunidad a la Democracia. Se agotó el tiempo de hacerse la víctima, de esperar que alguien nos saque de este embrollo

 Por VENAMÉRICA

Por Nelson Oxford B.

Más que una sensación o una percepción, en este mundo cada vez más globalizado e informado que compartimos, se ha desencadenado sigilosamente una avalancha de protestas sin ideologías, doctrinas, dogmas, ni líderes visibles, que pregona con violencia la desigualdad, pobreza y ausencia de oportunidades en sus naciones. El ambiente cívico se ha crispado tanto en viejas democracias como en las más recientes, experimentando declives, restricciones y amenazas contra la sociedad civil en distintos entornos y contextos, confabuladas con ataques por distintos flancos a la libertad de expresión.

En términos generales, esto ocurre por cuanto algunas democracias se han vuelto débiles y frágiles, producto de una mezcla de tradición, valentía, ignorancia, viejas recetas y mala comunicación en el reto de fortalecer instituciones democráticas con recursos limitados, aspirando a garantizar a sus pueblos un desarrollo económico y social, armónico, equitativo y sustentable dentro de un marco de acatamiento constitucional y respeto a los derechos humanos. Al mismo tiempo confrontan con dificultad a inescrupulosos y mal intencionados mimos populistas, que sin medir consecuencias, manipulan y exacerban demandas excluyentes, con abierta y descarada violación de los principios y valores democráticos para satisfacer su desmesurada ambición de poder, ya vencida por la vía de los hechos como ha ocurrido con los regímenes comunistas o progresistas, representación camaleónica que adoptan hoy, que en muchos casos, al consentir su relación y financiamiento, terminan sucumbiendo al encubrimiento de proyectos criminales, los cuales en apariencia no interfieren con la actividad política y la gobernanza, pero que en la práctica para complacer sus propósitos, terminan socavando el bien común de la población.

Nos guste o no, nos afecte o no, el cambio avanza inexorablemente, y aunque unos piensan que no tienen más alternativa que hacer lo que hacen, que transferir a otros la responsabilidad de hacer que algo suceda es más fácil que elegir y comprometerse, olvidando que depender de otro lo convierta en dependiente del otro y que depender de uno mismo es el mayor poder que uno tiene; vemos a otros apostando su felicidad conectados a Internet, a un teléfono inteligente o una contraseña en redes sociales que le de vuelco a su vida, algunos pasando el tiempo recordando con nostalgia experiencias vividas, pasiones y sueños, mientras que muchos ciudadanos están creando ideas, productos y servicios útiles para sustentar sus vidas, con estrategias y herramientas valiosas y potentes para popularizarlos, descubriendo nuevas formas de pensar y actuar con ética en un contexto libre y democrático.

Hay que volver al futuro; es momento de defenderse y darle una oportunidad a la Democracia. Se agotó el tiempo de hacerse la víctima, de esperar que alguien nos saque de este embrollo, llego el momento de participar, de pasar del debo al quiero, del no puedo al elijo; es hora de aceptar una nueva realidad, conscientes de que cada persona tiene la obligación y responsabilidad de hacer que las cosas pasen, que nuestro tiempo gira en torno a qué hago yo como individuo único y diferente para ser mejor y distinto, porque o me distingo o me extingo, y que a sabiendas de que si los mismos continúan siendo los mismos y haciendo lo mismo, los resultados no serán distintos, estimular a la población a retomar su credibilidad en la política para mejorar con ética la Democracia.

*Comité Político VenAmerica 23 de diciembre de 2019
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