Los papeles del Director | Observatorio Hannah Arendt
¿PODER… …ORDEN?

¿PODER… …ORDEN?

Alejandro Oropeza G. “…el mero poder adquirirá naturaleza política en la medida que se institucionalice”. Manuel García-Pelayo, “Idea de la política”.   Al parecer, nunca será suficiente la tinta destinada a analizar esa idea que ha dominado a la humanidad desde siempre: el poder. Ya que el mismo, el poder, constituye al final del camino, la posibilidad de legitimar y justificar la imposición del dominio de unos sobre otros y que esa posibilidad trascienda a lo largo del tiempo. Ello trae como fundamento la acción de imponer a la política como medio y como fin de esa intención. Acción que bien puede ser expresada a través de actitudes por parte de quien detenta la posibilidad (o la intención) de imponer e imponerse. Mencionábamos la legitimidad como argumento que justifica el dominio. Legitimidad que ha venido evolucionando desde que el mundo es mundo y que quizás una de las primeras legitimidades proviene de la fuerza que permitía dominar a otros por esta vía e imponer la voluntad propia. Y así sucesivamente, diversos han sido los criterios: divinos o teológicos, la razón, la herencia, la misma fuerza, etc. Pero siempre un criterio debe acudir a tratar de dar sentido y base al ejercicio del poder, entendido como dominio. Decimos entendido como dominio, ya que existen otros esquemas de fundamentación que no se constriñen a esta idea. En el caso de Hannah Arendt, concepción particular que hemos traído en no pocas entregas, se identifica poder con acuerdo, en una muy cercana y particular interpretación de la mano de Montesquieu. De ahí es menester reconocer que cuando se edifica una nueva estructura política,...
Libertad vs. Necesidad

Libertad vs. Necesidad

Alejandro Oropeza G.   “La pobreza obliga al hombre libre a hacer muchas cosas serviles y bajas”.  Demóstenes, Orationes, 57.45. Recientemente releía El Príncipe de Maquiavelo en medio de una pavorosa tormenta que azotaba la ciudad. Siempre los clásicos nos brindan la oportunidad de releer y hasta cierto punto, entender la realidad con criterios que, si bien lejanos, ayudan a comprenderla y hasta a pensar en cómo diseñar acciones para superarla, cuando está definida por tiempos de crisis y miserias para las sociedades. Esa lectura la acompañaba en esos días con la más reciente obra de los profesores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt: How the Democracies Die, en el cual no son pocas ni ligeras las referencias al proceso de desmantelamiento del sistema político democrático en Venezuela por parte, primero, de Hugo Chávez y, luego, de Nicolás Maduro. Para el italiano reputado fundador de la ciencia política, el criterio que guía la acción política es la gloria, norte que orientaba dicho actuar en la antigüedad clásica. Esto puede ser entendido desde varios puntos de vista: como registro histórico de un ejercicio que será motivo de estudio y ejemplo en el futuro; como reconocimiento de un impacto positivo en la sociedad, pueblo o realidad en la cual dicha acción genera un aporte que es valorado en ese presente; también, dicho reconocimiento puede extenderse a los pares que reconocen y aplauden una gestión que deja huella; y, finalmente, como posibilidad de un atributo personal de quien o quienes dieron los pasos y estrategias para que la gloria se hiciese presente como consecuencia de su actuar al frente de tales acciones políticas,...
Frente al espejo

Frente al espejo

Alejandro Oropeza G. | @oropezag   Ya no seremos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error.  Efesios 4:14 Al salir de la sesión en el imponente Hemiciclo pensó que había estado aburrida; no hubo ninguna circunstancia que animara el encuentro. Los debates fueron más rutinas perdidas elevándose por columnas y retozando lentamente entre vericuetos testigos de historias aleccionadoras, que enconados ataques o arabescos de victorias próximas, de conquistas. No ha habido ni una sola discusión respecto del objetivo para el cual fuimos electos, se le vino a la mente; no hemos discutido ni un solo artículo de una probable nueva Carta Magna, reflexionó. Inconscientemente sacudió la cabeza como despojándose de malos pensamientos, lo cual resultó en un acto de intrépida coquetería para quienes estaban cerca. Total, ella podría ser actriz de Hollywood. Rió para sí misma. Luego, se dirigió al baño de damas, allí no tenía nada que hacer, solo quería un momento de serenidad. Se vio en el espejo pero, eludió su propia mirada ¿Qué pasa? Todo avanza bien, se dijo, cumplimos con el deber sacrosanto de defender la revolución heredada del “gigante”, seguimos su gesta, su sino universal y eterno. Todo está bien ¿verdad? Preguntó callada a su propia reflexión. No miró de nuevo al espejo, no pudo. El chofer aguardaba paciente en el vehículo oficial; hubo revuelo de escoltas, guardias, protectores y jalabolas. Rauda y ausente se coló rápidamente dentro del vehículo quizás, un tanto ajena. No quiso despedirse de nadie ¿Qué hacer con la derecha fascista? ¿Cómo...
De sangre, fatigas, lágrimas, sudor a Lluvia, truenos, relámpagos

De sangre, fatigas, lágrimas, sudor a Lluvia, truenos, relámpagos

Alejandro Oropeza G. | @oropezag “Los hechos reales valen más que los sueños. Winston S. Churchill, “La Segunda Guerra Mundial” Tomo I, Madrid: La Esfera, 2009   Confieso mi admiración hacia uno de los líderes, en mi opinión, más importantes de la historia de la humanidad en general y del Siglo XX en particular: Winston Spencer Churchill. No pocas biografías del estadista inglés me han deleitado y ocupado horas de estudio; así como sus monumentales trabajos sobre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Quizás, uno de los puntos que más me llama la atención es la capacidad del líder para, sobre el reconocimiento y la asunción de sus errores construir estrategias personales y políticas para su superación, para trascender sobre ellos pero, sin negarlos o desconocerlos sino siempre teniéndolos a mano como sombras a las cuales hay que guardar con cuidado, ya que ellas edifican buena parte de la historia. En uno de los años más difíciles de no solo Inglaterra, sino de Europa: 1940, nuestro personaje ya de avanzada edad, es designado Primer Ministro e invitado por el Rey a formar gobierno. Las armas del III Reich hitleriano triunfaban sin ninguna resistencia importante en el Continente, caían estados, gobiernos, países y reinos al avance de su extraordinariamente eficiente ejército. La coalición, el Eje Berlín – Roma se protegía a sí misma las espaldas con el Pacto de Acero con la URSS de Stalin; y allá en el Pacífico, el Imperio de Japón movía sus piezas en una acción coordinada a distancia con la Alemania nazi. Peor escenario no era posible, en meses caería rendida Francia, el aliado continental y,...
La confianza y la historia, por Alejandro Oropeza G.

La confianza y la historia, por Alejandro Oropeza G.

Alejandro Oropeza G. | @oropezag “¿Cómo puedo yo distinguir lo que está bien de lo que está mal, si la mayoría o la totalidad de quienes me rodean han prejuzgado ya el asunto? ¿Quién soy yo para juzgar?”. Hannah Arendt, “Responsabilidad y Juicio”, Barcelona: Paidós, 2007.   La situación que azota a nuestra ya bastante vapuleada Tierra de Gracia ciertamente plantea, exige y requiere varias aproximaciones; las cuales pueden, en su desarrollo, contradecirse u oponerse entre sí; en otras, acompañarse o corresponderse. De donde se concluye que nadie, ni individualidades ni grupos poseen la verdad ni de la interpretación de esa realidad ni del diseño de acciones para confrontarla y modificarla. Lo cierto es que se navega entre extremos no pocas veces opuestos, la mayoría de las oportunidades contradictorios. Por un lado padecemos la tiranía del corto plazo, que ha hecho posponer los deberes vinculados e inherentes a la larga duración, a la posibilidad de diseñar un futuro posible más allá del ámbito de la mirada y la realidad cercana. A esta inmediatez obliga la crisis que impacta, quién lo duda, en el día a día, en la hora cercana, en el minuto siguiente. Pero, es precisamente esa crisis el reclamo a voces de un país que requiere reinventarse el progreso, y más que reinventarlo, volverlo a conseguir; lo que de suyo supone modificar y replantear prioridades, adaptarse a la evolución de un mundo que al parecer se quedó allá afuera y que va muy por delante de lo que podemos nosotros mismos alcanzar. Así, no es tanto que debamos cambiar en función de la modificación y el rediseño de las prioridades que...
Post guerras y aproximaciones, por Alejandro Oropeza

Post guerras y aproximaciones, por Alejandro Oropeza

Con un aderezo terrible, de dos cabezas para mayor desgracia: la ausencia de una voluntad popular que dé piso y fundamento a una posibilidad de democratización tan decisiva como la propia indignación y la protesta; a ello lo acompaña una dramática pérdida de confianza en los mecanismos y posibilidades de intermediación Sociedad-Estado que están llamados a cumplir los partidos políticos entendidos primeramente, como estructuras sociales activas. “¿Y si nuestro gran desafío consistiera precisamente en construir unas mediaciones menos rígidas, pero mediaciones al fin y al cabo, en la economía, en la política o en la cultura, que compatibilizaran tanta libertad como fuera posible con la arquitectura que proteja derechos y corrija los efectos no deseados?”. Daniel Innerarity, “La política en tiempos de indignación”, Barcelona: Galaxia Gutemberg, 2016. En la profunda crisis general que padece nuestro país, que afecta la institucionalidad, el sistema político, los valores ciudadanos y sociales, la economía, la producción, la salud, la confianza en las intermediaciones acostumbradas y un largo etcétera; cuando se pretende encontrar una explicación que justifique tal realidad, es pertinente recordar aquello que ya habían afirmado y aprehendido los clásicos: en política, cualquier valor sin contrapunto, sin contrapeso efectivo se convierte en una posibilidad amenazante. Pueden acudir, como en efecto lo hacen, infinidad de aspectos para explicarnos la génesis de nuestra aciaga realidad, pero por limitaciones lógicas no se podrían abordar todas acá y, menos aún, el diseño de las posibles estrategias que de tal reconocimiento pudiere desprenderse como consecuencia; por lo que solo es permitida una referencia muy precisa a solo algunas de ellas. La primera que salta a la vista es...