Familia…

Familia…

  Alejandro Oropeza G. “El sentido de la familia en el mundo romano es político, se relaciona estrechamente con la emoción de la fundación, de la que emana la obligación. Toda nueva familia reproduce la gran acción de la fundación, que apunta a la obligación y la continuidad”. Hannah Arendt: “Diario filosófico. 1950-1973”.   Dos hechos coinciden en la realidad emergente en nuestra vapuleada Tierra de Gracia: por una parte la estrepitosa caída en los niveles de aceptación y popularidad del régimen heredero de los gloriosos desastres de Hugo Chávez; y por otra, la acentuación de la diáspora criolla huyendo y desplegándose a lo largo y ancho del mundo, lo que se constituye ya en una problemática en no pocos de los países vecinos de la Subregión ¿Quién dudaría de la triste correlación que se puede establecer entre ambas variables? A medida que se incrementaba la impopularidad del régimen encabezado por Maduro producto a su vez, de la marcada y contundente ineficiencia en la atención de la abultadísima Agenda Social Nacional, ineficiencia que raya en el abandono del diseño de políticas públicas mínimas como producto de una exigua acción estadal que vaya más allá del mero diseño de estrategias para mantenerse en el dominio del poder; en esa misma medida, los venezolanos de todo nivel tomaban la decisión de abandonar el país a buscar suerte en otros destinos más cercanos o más lejanos. Así, una triada terrible y triste comenzaría a definir los hechos que irían vaciando día a día nuestro país: la ineficiencia gubernamental, determinaba el abandono de apoyos por parte de la población al régimen y ello,...
Fuegos en salsa…

Fuegos en salsa…

Alejandro Oropeza G. “… cuando el más vil interés se arroga descaradamente el nombre sagrado del bien público, entonces la voluntad general se vuelve muda, y todos, guiados por motivos secretos, no opinan ya como ciudadanos como si el Estado no hubiera existido nunca, y se hace pasar falsamente bajo el nombre de leyes decretos inicuos que no tienen más fin que el interés particular”. Jean-Jacques Rousseau: “Del contrato social”, 1762.   Cuenta la historia, o las malas lenguas, que en oportunidades vienen ha ser casi lo mismo, que el poderoso Imperator Nero Cladius Divi Claudius filius Caesar Augustus Germanicus, mejor conocido como Nerón, se regocijaba tocando románticamente la lira mientras a sus pies ardía la ciudad de Roma. Se dice también que él mismo había ordenado el incendio con diversos fines que no vienen al caso y que posteriormente achacaría a una secta religiosa emergente y débil las culpas de tal atrocidad: los cristianos, que padecerían incontables persecuciones y torturas por la culpa de algo de lo que no tenían ni la menor idea. Más allá de la veracidad de tales hechos, subyace el contenido (podríamos decir simbólico) de los mismos, es decir, lo que alcanzan a reflejar y demostrar respecto de las posiciones de un gobernante y que bien puede ilustrar un patrón de conducta, muy detestable patrón por demás, que no ha dejado de acompañar a muchos de los líderes desde entonces, desde mucho antes ciertamente y hasta nuestros días. En primer lugar: nuestro locato emperador al refugiarse en los muy destemplados toques de la lira mientras la ciudad se consume en las llamas no hace...
Las vergüenzas de Delcy Eloína, por Alejandro Oropeza G.

Las vergüenzas de Delcy Eloína, por Alejandro Oropeza G.

Por Alejandro Oropeza G. @oropezag “Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora,… el que suda de pena o de vergüenza… …” César Vallejo: “Traspié entre dos estrellas”, en: “Poemas Póstumos”, octubre de 1937.   No es que esté muy pendiente de las destempladas declaraciones o afirmaciones de voceros del procerato revolucionario pero, semanas atrás, me llamaron la atención unas dadas por la flamante, creo que vicepresidente, Delcy Rodríguez; y digo creo, no con sarcasmo o ironía sino que estos personajes como se rotan de una posición a otra permanentemente uno a ciencia cierta, termina sin tener certeza del cargo que ocupan y menos aún las verdaderas capacidades que poseen, más allá de una muy bien ejercida la cual es: la de la destrucción de todo aquello que tocan o sobre lo cual ubican su interés, su mirada. Además, sucede que muy poco de lo dicho y actuado ya nos sorprende, sobretodo si de retórica hablamos ya que, al parecer el sino sustancial de los prohombres y “promujeres” del régimen es precisamente la retórica, sobretodo aquella que tiene como objetivo cumplir la misión: un día más en el poder. Y uno se pregunta ¿para qué? Sí, más o menos qué fin persigue la tal permanencia: ¿Diseñar políticas públicas responsables para atender la enorme agenda social? Descartado. ¿Generar satisfactores para elevar la calidad de vida de la población? Utópico. ¿Planificar en función de fines que vayan más allá de seguir saqueando y destruyendo el aparato productivo público y privado nacional? Descabellado. ¿Insertar al país en el curso de factores de desarrollo integral y sostenible en que...
El regreso al Espacio Público

El regreso al Espacio Público

Alejandro Oropeza G. “[La resistencia pasiva] … se trata de una de las más activas y eficaces formas de acción que se hayan proyectado, debido a que no se le puede hacer frente con la lucha, de la que resulta la derrota o la victoria, sino únicamente con la matanza masiva en la que incluso el vencedor sale derrotado, ya que nadie puede gobernar sobre muertos”. Hannah Arendt: “La condición humana”, 1958.   No es aventurado asegurar que los espacios públicos habían sido abandonados por buena parte de la sociedad venezolana. Entendiendo como tales espacios los ámbitos en donde es posible relacionarse con otros y reconocer diferencias y semejanzas, coincidencias y diferencias, lo análogo y lo distinto; ello, en definitiva, supone aceptar y aceptarse. También en esos espacios es donde se construyen los acuerdos sociales que legitiman buena parte de la acción social y política que las comunidades, los ciudadanos e individuos materializan. ¿Los medios para ello? La palabra, la voluntad, el discurso si se quiere, que no es más que la expresión oral y vívida de dicha voluntad. Decimos que buena parte de la sociedad venezolana había abandonado estos espacios porque renunció a las posibilidades de reconocerse a sí misma como actor político y social integrado, y de aceptar al otro distinto como posibilidad de acompañamiento común en medio de la diferencia, hecho fundamentalmente peligroso porque supone la división extrema de la sociedad, su antagonismo. Sin embargo, tal retiro también genera dos consecuencias que se incrustan en el seno social: la primera, se abdica a la posibilidad de alcanzar acuerdos que legitimen la evolución constante de los pactos...
Reynaldo…

Reynaldo…

Alejandro Oropeza G. A Reynaldo Marvez Joven exilado venezolano, y a Antonia Canero “Hasta cuando este valle de lágrimas, a donde yo nunca dije que me trajeran”. César Vallejo: “La cena miserable” en: “Los heraldos negros”, 1918. No conocía a Reynaldo, conozco a muchos jóvenes que les ha tocado la dura decisión de tener, porque sí, que abandonar su país, Venezuela. Pero a Reynaldo no lo había conocido. Coincidimos en un foro organizado en y por la St. Thomas University de Miami, en Florida y el escritorio de la abogado la Dra. Antonia Canero, con sede en la misma ciudad el pasado 11 de enero. El objetivo era reflexionar e intercambiar ideas y experiencias sobre las complejidades que rodean el hecho migratorio venezolano hacia los Estados Unidos de América y fui invitado a la mesa que reflexionaría sobre las especificidades de la política actual en nuestro país; y, en esa mesa compartiría entre otros expertos, con los jóvenes Diego Vicentini y Reynaldo Marvez. Nuestra “mesa” iniciaba con el extraordinario corto dirigido por Diego Vicentini titulado “Simón”, el cual atrapó a toda la audiencia y arrancó profundas emociones y aplausos al culminar. Diego termina su carrera de cine en Los Ángeles y este corto “Simón”, entiendo que fue su trabajo final para graduarse. Me comentó que ahora trabaja en su primer largometraje. Luego se iniciaron las presentaciones y comentarios, y en un momento dado la palabra le fue cedida a Reynaldo. Aquel joven comenzó a explicar las realidades que marcaron su destino y que llevaron a que su casa fuese invadida, asaltada y allanada por funcionarios del SEBIN, sin orden...
Diáspora…

Diáspora…

…”gota a gota que te cuente mis penas el tinajero”. Sabana, Simón Díaz.  Alejandro Oropeza G. Fue como una sombra pesada atravesando la noche, más oscura que la tiniebla que habitaba afuera y que se mezclaba con vientos y pesares nacidos ahí, en ese centro quebrado. Fue un relámpago negro y sin luz buscando cobijo en una soledad que apenas comenzaba su camino. Sin contemplar los cielos cercanos aquellos párpados buscaron razones más allá del sueño desvelado; ahí en la mano aterida que insistía en aferrarse a una sábana empapada de sudores. Un sacudón que reclamaba negativos volteó el cuello de un lado a otro mientras se buscaban respuestas posibles en el piso frío que tocaba ya un pie desnudo. Un millón de preguntas en tropel acudieron certeras una tras otra a veces, organizadas en baterías alucinantes de dudas sin respuestas o ya con ellas incorporadas. Fue el primer atisbo de partida, la primera emanación que comenzaba a irse. La certeza persiguiendo contrarios en la historia que se iniciaba unas calles más abajo. También, comenzaba a marcharse la noche y quedaba por ahí dando vueltas un sabor salobre a lágrima guardada, a pecho con punzadas, a boca amarga reclamando esperanzas. Un vacío se acurrucaba sobre las últimas costillas y una taquicardia manchaba pañuelos blancos, casi amarillentos perdidos en gavetas inquietas. Fue, nuevamente al amanecer, la certeza de una posibilidad que se vestía delante de la carne como un acertijo traicionado, que ya no buscaba respuestas, que no entendía razones, que no perseguía justificaciones. Así, se escuchó una canción lejana y el estruendo de mil pájaros yendo o viniendo de...